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miércoles, 9 de abril de 2008

Ejemplo de heroismo extraordinario

El 9 de abril de 1958, el pueblo cubano escribió otra hermosa página de heroísmo. Ese día se desencadenó la huelga general revolucionaria contra la tiranía batistiana. Jóvenes valerosos, escasamente armados, libraron audaces acciones en La Habana, Guanabacoa, Sagua La Grande, Santa Clara, Ciego de Ávila, Camagüey y otras poblaciones del oriente, sobre todo de Santiago de Cuba y del resto del país.
Más de un centenar de combatientes revolucionarios cayeron en combate, otros fueron bárbaramente asesinados en la feroz represión que siguió al fracaso de la huelga armada revolucionaria.
Después del 9 de abril, la tiranía lanzó un ejército de 10 000 hombres contra los combatientes en la Sierra Maestra, que apenas llegaban a 300, y llegó a creer que estaba en el pórtico de la victoria, que podía aplastar a la Revolución. Sufrió una aplastante derrota.
Aquellas acciones del 9 de abril de 1958, como señalara nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro, "no solo constituyeron un ejemplo extraordinario de heroísmo, constituyeron también un ejemplo de cómo un pueblo revolucionario es capaz de recuperarse de cualquier revés".
Rendimos homenaje hoy a nuestros inolvidables mártires de aquel episodio histórico, reafirmando nuestra decisión de ser cada vez más eficientes en la producción y elevar hasta el infinito la defensa de la Revolución que en otro abril memorable definió su carácter socialista e infligió al imperialismo yanki su primera gran derrota en América Latina.

Más de un centenar de compañeros cayeron, pero nunca olvidé aquella carta que Fidel me envió aquel 24 de abril de 1958:
"Tengo la más firme esperanza de que en menos tiempo de los que muchos son capaces de imaginar habremos convertido la derrota en victoria”
Luchador desde muy temprana edad, en determinado momento uno de los combatientes clandestinos más buscados por la fuerza de la tiranía, integrante de la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio desde que este se fundó, expedicionario del Granma, Comandante de la Sierra, Faustino Pérez Hernández (hoy miembro del Comité Central del Partido), se hallaba en los días de la huelga del 9 de Abril de 1958 entre los principales dirigentes del M-26-7. Los que le conocieron en aquella época le llamaban Ariel, su nombre de guerra. Su relato, pues tiene ese valor excepcional.
ALGUNOS ANTECEDENTES
La situación del país a la etapa que precede a la huelga del 9 de Abril, era de franco auge revolucionario.
El proceso iniciado con la clarinada heroica del Moncada quedó abierto de nuevo con el levantamiento de Santiago de Cuba y el Desembarco del Granma, tras la tregua turbulenta y fecunda de la prisión y el exilio.
Todo el año 1957 fue pródigo en hechos, combates y acontecimientos que, si bien muchos no lograron los objetivos inmediatos propuestos, sí contribuyeron a elevar la marea revolucionaria. Fueron incontables las tareas y múltiples las formas que fue adquiriendo la participación popular en la lucha, bajo el influjo y la orientación de la vanguardia que con el Granma y desde la Sierra Maestra seguía consecuentemente el sendero iniciado en el Moncada.
En el año 1958 comienza con el movimiento revolucionario en plena efervescencia. La situación militar de la Sierra Maestra muestra una creciente consolidación, se domina ya un amplio territorio. La solidez política y el prestigio del Movimiento 26 de Julio y de su jefe, Fidel, eran indiscutibles. Ciudades, poblados y campos del país eran escenario de febril actividad y espíritu de lucha contra la tiranía.
A mediados de enero fue apresado, al bajar de la Sierra, junto a otros compañeros, Armando Hart Dávalos, quien fungía como Coordinador Nacional del Movimiento. Personalmente el tirano dictó la orden de "matarlo como a un perro", pero la rápida y amplia movilización de los distintos sectores de opinión, incluyendo el asalto a emisoras para alertar al pueblo sobre el crimen que se proyectaba, impidieron la consumación del tenebroso plan y constituyó una victoria más para el Movimiento.
El régimen inicia distintos sondeos de paz valiéndose de algunos legisladores, representantes eclesiásticos, de la prensa, etc. A esos fines levanta la censura de prensa y anuncia la intención electorera.
El levantamiento parcial de la censura fue bien aprovechado por Fidel y por el Movimiento. En esas circunstancias se produce, el 16 de febrero, el 2do. Combate de Pino del Agua (dirigido personalmente por el Jefe de la Revolución). El 24 se inaugura Radio Rebelde. En La Habana tenía lugar el secuestro del campeón profesional de autos de carrera, Juan Manuel Fangio, con una gran repercusión nacional e internacional.
A principios de marzo se organizan las nuevas columnas que comandadas por Raúl y Almeida dieron lugar al establecimiento del II Frente Frank País y al III Frente Mario Muñoz, hechos ambos de extraordinaria significación.
En ese ambiente de franco auge de las acciones revolucionarias, de creación de frentes, de solidez política, de desarrollo de la organización de los obreros, de las milicias, de la resistencia cívica, etc., tiene lugar la reunión de la Dirección Nacional del Movimiento en la Sierra Maestra, presidida por Fidel, donde se acuerda la convocatoria a la huelga general revolucionaria.
LA IDEA DE LA HUELGA
La idea de la huelga general apoyada por la acción armada está presente desde el primer momento como culminación lógica de una estrategia de lucha basada enteramente en el pueblo. Diríamos que desde el Moncada esa concepción se expresó en la idea de "arrancar el motor pequeño para echar a andar el motor grande". Esa idea está presente en todo el proceso mediante las consignas que se enarbolaban por nuestros medios de divulgación y de propaganda, y en propia estructura organizativa del Movimiento 26 de Julio.
Al conmemorarse el XII aniversario del asalto al Moncada Fidel dijo: "Nosotros éramos un puñado de hombres, no pensábamos con un puñado de hombres derrotar a la tiranía batistiana, derrotar a sus ejércitos, no. Pero pensábamos que aquel puñado de hombres podía ocupar las primeras armas para empezar a armar al pueblo, sabíamos que un puñado de hombres podía bastar, no para derrotar aquel régimen, pero sí para desatar esa fuerza, esa inmensa energía del pueblo que sí era capaz de derrotar a aquel régimen".
En nuestra historia teníamos el antecedente del derrocamiento de la tiranía de Machado por medio de una huelga general revolucionaria. Y más cerca la huelga general espontánea de los primeros días de agosto del 57, respuesta del pueblo al asesinato de Frank País. Ello nos indicó que ya existían las condiciones subjetivas y políticas suficientes, por lo que deberíamos madurar las condiciones organizativas y militares que coadyuvaran al desencadenamiento y al mantenimiento del paro general, hasta provocar la caída definitiva del tirano.
Exactamente un mes después de la huelga con motivo del asesinato de Frank, con vistas a apoyar los hechos de insurrección militar que habrían de producirse en distintos puntos del país (especialmente por parte de la Marina de Guerra) que solo tuvieron lugar en Cienfuegos, el Movimiento se planteó como uno de sus objetivos inmediatos la toma de la más potente emisora de la capital, con el fin de hacer el llamamiento a la huelga y a la insurrección general.
En los meses posteriores, junto al desarrollo y consolidación de la lucha guerrillera en la Sierra Maestra, se fue logrando desarrollar también la organización obrera y clandestina y la agitación general. Todo eso, y el gran prestigio político que había ido ganando el movimiento encabezado por Fidel, nos hicieron pensar que las condiciones mínimas estaban dadas para la acometida final.
LA REUNIóN EN LA SIERRA
La reunión de la Dirección Nacional del Movimiento, presidida por Fidel, donde se acordó la convocatoria a la huelga, tuvo lugar aproximadamente entre el 10 y el 11 de marzo en las zonas de Santo Domingo y el Naranjo, Sierra Maestra.
Allí informamos a Fidel de la situación en las ciudades, expusimos el criterio de que ya las condiciones estaban creadas, y en general —seguramente con el exceso de optimismo—, dimos nuestra visión en cuanto a la posibilidad de dar el golpe final a la tiranía.
El alto grado de tensión que vivía el país en esos días como consecuencia de las acciones revolucionarias en la Sierra y en el llano, y de la criminal represión de la tiranía, era recogido de una manera u otra por la prensa nacional, debido a que el régimen —mostrando una vez más su inconsecuencia y su debilidad—quería ofrecer la receta de la demagogia electorera y, por ello, levantó parcialmente la censura. Es así, que por ejemplo, hechos como el 2do. Combate de Pino del Agua en la Sierra Maestra y el secuestro patriótico de Fangio, en La Habana, alcanzaron una gran repercusión dentro y fuera de Cuba.
Aquel clima de tensión seguramente influyó en la evaluación que hicimos de nuestras posibilidades.
Nuestros planteamientos fueron considerados por Fidel y se acordó llamar a la lucha final mediante el Manifiesto de los 21 Puntos. Este documento se redactó con fecha 12 de marzo. Posteriormente, a finales del mismo mes, Fidel leyó un llamamiento por Radio Rebelde, el cual nos envió con la heroica Clodomira. Este venía a ser un complemento del anterior, pero hacía énfasis especial en el problema de la unidad revolucionaria.
EN LA VíSPERA
En realidad el momento en que se decide la huelga era, sin duda, de auge y tensión revolucionarios. Simultáneamente se constituyen el II y III Frentes, por aquellos días Fidel desbarata la maniobra "pacificadora" de la tiranía, pues invita a subir a la Sierra a representantes de la prensa y el régimen niega el permiso a los periodistas. La actividad insurreccional estremecía al país. Por otro lado, los crímenes del régimen colmaban de indignación al pueblo. El asesinato de dos estudiantes adolescentes en Santiago de Cuba, Antonio Fernández León y Ángel Espino Sarmiento, provocó una huelga estudiantil que se extendió a todo el país.
Ya todo aquello era demasiado para la tiranía. De nuevo implantó la censura y suspendió las "garantías" que oficialmente había levantado antes, también como parte de la maniobra electorera. Aplicó la más bestial represión.
Al regresar a la capital, el 14 de marzo, la primera noticia que recibo es sobre el asesinato del revolucionario Elcires Pérez y otros tres compañeros, cazados ferozmente en plena calle Porvenir, en Lawton.
El 16 me reúno con Sergio González (El Curita), responsable de acción en La Habana, quien nos informó de la posibilidad de volar las plantas de electricidad de Tallapiedra y de Regla, lo cual dejaría sin fluido a la capital por tiempo indefinido. Analizamos la conveniencia de acercar ese hecho lo más posible a la fecha de la huelga, cuestión que quedó en verificar. Esta fue la última vez que vi al Curita. El 18 Sergio y numerosos compañeros caen en las garras de los esbirros de la tiranía y su cadáver aparece al día siguiente en Alta-Habana, junto a los de Juan Borrell y Bernardino García.
Al día siguiente, Arístides Viera, jefe del M-27-7 en Marianao, y Elpidio Aguilar, se ven obligados a entablar desigual combate en plena 5ta. Avenida de Miramar, y caen heroicamente. Poco después caen los revolucionarios Pepe Prieto y Cheché Alfonso. Téngase en cuenta que pocas semanas atrás había sido capturado y asesinado Gerardo Abreu (Fontán).
De manera que el Movimiento en La Habana, en vísperas de la huelga, sufrió sensibles pérdidas entre sus mejores cuadros. Por lo pronto, el necesario incremento de las acciones previas para elevar el clima de tensión no se logró.
En aquellas circunstancias recayó sobre Marcelo Salado y Oscar Lucero, la tarea de suplir en lo posible el enorme quebranto sufrido por el Movimiento en La Habana en las vísperas mismas de la huelga. Esta fue prevista primero para el 3 de marzo y aplazada después para el 9 de abril, en aras de recibir equipos, parque y dinamita que esperaríamos por distintas vías, pero que en definitiva no llegaron o llegaron después de la fecha indicada.
Estaba proyectado recibir armas por tres vías fundamentales. Desde México por Pinar del Río. Esta expedición, en la que entre otros compañeros vino Jesús Suárez Gayol, llegó el 10 de abril a las costas pinareñas. Otro alijo debió entrar por Boca de Jaruco, desde Miami. Pero fue interceptado y confiscado por el gobierno norteamericano. También mediante una operación clandestina, a espaldas de autoridades yanquis, esperábamos tener algunas armas a través de la Base Naval Yanqui de Guantánamo.
El factor de movilización del pueblo se supeditó excesivamente a las acciones de sabotajes, que —por otra parte— resultaron insuficientes.
LA HUELGA
La huelga estalló. Sería imposible no solo enumerar, sino ni siquiera conocer la cantidad de paros, de intentos de paros, los sabotajes, las acciones y combates realizados ese día, cuya suma (a pesar de su gran cantidad), sincronización y alcance no fueron suficientes para producir el salto hacia la huelga general revolucionaria que desembocara en la victoria.
Sin contar las numerosas acciones de los frentes guerrilleros, incluyendo la presencia de Camilo en los llanos del Cauto, podemos mencionar como hechos más sobresalientes en las ciudades: el asalto a las emisoras de la capital y de varias provinciales, la transmisión por sus canales del llamamiento a la huelga y su posterior interrupción por sabotajes; el conocido y valeroso asalto a La Armería en que caen 4 compañeros; la caída del querido compañero Marcelo Salado en la calle 25 y G, y de más de un centenar de valiosos revolucionarios de todo el país; la voladura de los registros de electricidad en Prado y Ánimas, y en Estrella y Lealtad; paros y sabotajes en varias terminales de ómnibus, especialmente la ruta 4, la 43, la 5, la 58, la 22 y otras; la quema de garajes, gasolineras, guaguas y otros objetivos; cierre del tráfico hasta la capital o viceversa por la zona del puente Alcoy, sabotajes, paros y acciones diversas en Guanabacoa, con dominio de la ciudad durante varias horas por grupos de acción bajo el mando de René de los Santos; paros y sabotajes en fábricas del Cotorro, donde caen Guido Pérez y otros compañeros; interrupción de la carretera central en Madruga; asalto a la emisora provincial de Matanzas, acción dirigida por Enrique Hart, así como sabotajes diversos; el descarrilamiento del tren en Jovellanos; interrupción del tráfico por la carretera en Manacas por las guerrillas de Víctor Bordón, quien la noche anterior atacó al cuartel de Quemado de Güines; paro completo en Sagua La Grande con dominio de la ciudad hasta el día siguiente y numerosos combates y compañeros caídos; paralización del transporte y ferrocarril en Camagüey; sabotaje en la planta eléctrica de Vicente, en Ciego de Ávila y combate también con la caída de varios compañeros; en Oriente la acción combinada de las fuerzas guerrilleras y de la clandestinidad paralizan prácticamente la provincia. Los compañeros de Santiago bajo el mando de René Ramos Latour (Daniel) atacan el cuartel de Puerto Boniato y se establece así una nueva columna guerrillera que, tras atacar victoriosamente el cuartel de Ramón de las Yaguas, se unió —bajo la jefatura de Belarmino Castilla— a las fuerzas de Raúl Castro en el II Frente "Frank País".
CONVERTIR LA DERROTA EN VICTORIA
La derrota dejó el tremendo saldo de más de un centenar de valiosos compañeros muertos, de cientos de presos, exiliados, sumergidos en la clandestinidad o alzados y —como siempre— detrás de todo revés, junto al dolor por los caídos el desaliento momentáneo de las masas, y el injustificado y sangriento optimismo de las fuerzas de la tiranía. Pero ambos sentimientos estaban llamados a invertirse rápida y definitivamente.
El espíritu del Moncada y del Granma se erguía con toda su fuerza desde los empinados picos de la Sierra Maestra. Apenas quince días después de la huelga, Fidel Castro me envió una hermosa carta en la que me decía:
"Tengo la más firme esperanza de que en menos tiempo de los que muchos son capaces de imaginar habremos convertido la derrota en victoria".
Y añadía el Jefe de la Revolución:
"Duros sacrificios tenemos por delante. Nuevos y sensibles claros se harán en las filas de los mejores compañeros; golpes muy rudos nos esperan en cada valor y cada afecto que se lleve la muerte: Ciro Frías y Enrique Hart fueron los últimos en la heroica y larga lista. Pero así serán más grandes también los frutos que la patria reciba de una revolución abonada con tanta sangre generosa y más grande la gloria de los que se han sacrificado.
"Aquí nos preparamos para afrontar en próximas semanas la ofensiva de la Dictadura. Derrotarla es cuestión de vida o muerte. El movimiento debe estar muy consciente de esta realidad y concentrar su esfuerzo en defender esta trinchera. La moral de nuestra tropa está altísima; estamos seguros de que resistiremos y deseosos que comiencen el avance."
Todos conocemos lo que vino después: la más gigantesca ofensiva de la tiranía se estrelló contra el baluarte invencible de la Sierra Maestra. Las proezas militares del Ejército Rebelde se repetirán después en la victoriosa ofensiva revolucionaria; en el I, II y III Frentes, a lo largo de la gloriosa campaña de la invasión, que protagonizaron las columnas de Camilo y Che, todo lo cual produce el colapso final de la tiranía.
Cada combatiente caído fue como una semilla de fuego que germinó y se multiplicó en nuevos combatientes dispuestos a morir por la patria; cada revés evidenciaba la vitalidad y la razón histórica de un proceso que siempre resurgió con nuevas fuerzas y mostró la infalibilidad y la eficacia de una estrategia basada enteramente en el pueblo. La victoria total estuvo hecha de la suma de victorias y derrotas parciales. Esa suma produjo el gran salto histórico del Primero de Enero de 1959.

lunes, 10 de marzo de 2008

Creemos en los jóvenes

"Fidel está viendo el congreso, está contento con las intervenciones, se siente orgulloso de ustedes y me pidió que les transmitiera un saludo" afirmó Raúl Castro Ruz, minutos antes de la clausura del XI Congreso de la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM). El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, y General de Ejército, presidió desde horas de la mañana la sesión plenaria del evento.
Asimismo estuvieron presentes el Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, José Ramón Machado Ventura y Esteban Lazo, miembro del Buró Político, quien tuvo a su cargo las palabras de clausura.
Lazo tuvo a su cargo las palabras finales del Congreso.
"Del magisterio del compañero Fidel hemos aprendido que creer en los jóvenes es una actitud, un pensamiento, determina una conducta, y nuestra conducta no sería la misma si no tuviésemos fe en los jóvenes", expresó Lazo.
Los vemos con capacidad de crear, transformar y pensar, y con mucha confianza en ustedes mismos, afirmó el también Vicepresidente del Consejo de Estado, quien reconoció que hay que fomentar profundas motivaciones para servir a la Patria y para que no se produzcan fronteras insalvables entre la vocación y la necesidad.
Gretchen Gómez González, nueva presidenta nacional de la FEEM.
A 37 años de creada, la FEEM, que agrupa hoy a más de 530 mil estudiantes, asume desafíos diferentes, pero continúa teniendo la misma misión: garantizar el futuro de la Revolución.
Por ello, refiriéndose a uno de los temas más recurrentes del Congreso, la defensa de la Patria, Lazo señaló que, como recalcara Raúl, cada generación necesita de sus propias motivaciones y sus propios valores. Nadie será hoy revolucionario, dijo, solo porque le narremos las penurias de sus padres y abuelos, por importante y útil que sea esta labor.
"El recuerdo y la evocación del triste pasado en que vivieron otras generaciones de jóvenes, tiene que ir acompañado por el precepto que les indique a los de hoy qué deben hacer en esta hora y qué les depara el porvenir. Es erróneo pretender llegar a los jóvenes mediante formas esquemáticas, con recursos banales y argumentos insustanciales", sentenció.
El orador destacó la valía de las cerca de 100 féminas que han acudido al servicio militar voluntario, al tiempo que defendió un sentido más amplio de la defensa basado también en el estudio, el cual, dijo, es todavía insuficiente y la preparación personal del estudiante se sigue asociando al examen.
"Si a los trabajadores les exigimos aumentar la producción y mejorar los servicios, ustedes tienen que exigirse más resultados docentes y más compromisos", indicó.
En el plenario se eligió al nuevo Consejo Nacional de la FEEM, que en lo adelante estará presidido por Gretchen Gómez González (con el 99% de los votos para presidenta) e integrado además por 12 miembros.
El verbo guía, la acción decide
Durante los ocho meses de debates en las aulas, comentó Patricia Flechilla, presidenta saliente, los estudiantes fueron partícipes de un debate franco y abierto, en el que los reclamos estuvieron acompañados de madurez y comprensión.
Como una de las principales inquietudes se planteó el funcionamiento de la organización, la cual requiere ser todavía el "espacio consciente de los jóvenes para participar, debatir, combatir y transformar".
Para lograr esta prioridad, los delegados coincidieron en la necesidad de estar informados pues "con nuestras dudas, el enemigo pretende confundirnos y debemos indagar más". Hoy tenemos una misión tan alta como en los tiempos de lucha porque nos enfrentamos a influencias ideológicas con las cuales a veces convivimos sin notar su peligrosidad, sentenció uno de los delegados por el municipio capitalino de Playa.
Bajo la idea martiana de no decir escuelas, sino talleres, la vinculación al trabajo fue otro de los asuntos discutidos. Flechilla exhortó a los jóvenes a crear el hábito de trabajar y humanizar el quehacer simple, pues "no puede haber separación entre la labor manual y la labor intelectual".
La deficiente formación vocacional sobre la Enseñanza Técnica y Profesional, que debe revertirse a favor del futuro productivo y de servicios del país, y la mayor integración al trabajo de los 79 mil jóvenes que estudian hoy en los Cursos de Superación Integral (CSI), estuvieron entre los ejemplos que motivaron los debates por comisiones, previos al día de ayer.
En la sesión plenaria, el joven holguinero José S. Gómez, quien permaneció 10 años privado de libertad, agradeció la oportunidad de ingresar al CSI, a través del cual no solo llegó a formar parte del secretariado de la FEEM de su plantel y ser el mejor estudiante, sino vincularse a la construcción de viviendas, labor que hoy demanda el país. "Tengo una carta condicional, pero tengo una credencial de la FEEM y me siento protagonista de mi país", expresó.
Los cambios en las escuelas surgidos por la Batalla de Ideas, los nuevos politécnicos de informática, y la inclusión de la Educación Artística con los instructores, fueron algunas de las transformaciones que esta esfera educacional experimentó en los últimos seis años. Precisamente por eso esta enseñanza necesita de más y mejores maestros, señaló la presidenta del Instituto Preuniversitario Vocacional Pedagógico de Camagüey. "Sin educación no hay Revolución y debemos tener un claustro de excelencia. Tenemos que buscar motivaciones y no cifras", argumentó.
Durante la jornada de ayer se aprobó el proyecto de Estatutos de la organización y tres objetos simbólicos fueron apartados, momentáneamente, de los museos para acompañar a los presentes: la réplica del machete de Antonio Maceo, el farol de Manuel Ascunce Domenech, y la boina del Che.
La entrega del sello conmemorativo XI Congreso de la FEEM a 60 personas e instituciones que han estado al lado de la organización, constituyó otro de los momentos importantes. Encabezaron la lista, "el eterno joven rebelde", Fidel, y el "salvaguarda de un ejército", Raúl.
Mercedes López Acea, miembro del Secretariado del Comité Central, Julio Martínez, primer secretario de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) y miembro del Consejo de Estado, Luis Ignacio Gómez y Juan Vela Valdés, ministro de Educación y Educación Superior, respectivamente, Christian Jiménez, presidente del INDER, y representantes de otras instituciones que mantienen estrechos vínculos con la organización estudiantil, asistieron al congreso.
Como muestra de la profundidad e importancia de este evento, Esteban Lazo instó a los presentes a que todos los planteamientos analizados en el encuentro lleguen a cada aula. Será entonces cuando este congreso finalizará.

lunes, 8 de octubre de 2007

El Che

Hago un alto en el combate diario para inclinar mi frente, con respeto y gratitud, ante el combatiente excepcional que cayó un 8 de octubre hace 40 años. Por el ejemplo que nos legó con su Columna Invasora, que atravesó los terrenos pantanosos al sur de las antiguas provincias de Oriente y Camagüey perseguido por fuerzas enemigas, libertador de la ciudad de Santa Clara, creador del trabajo voluntario, cumplidor de honrosas misiones políticas en el exterior, mensajero del internacionalismo militante en el este del Congo y en Bolivia, sembrador de conciencias en nuestra América y en el mundo.
Le doy las gracias por lo que trató de hacer y no pudo en su país de nacimiento, porque fue como una flor arrancada prematuramente de su tallo.
Nos dejó su estilo inconfundible de escribir, con elegancia, brevedad y veracidad, cada detalle de lo que pasaba por su mente. Era un predestinado, pero él no lo sabía. Combate con nosotros y por nosotros.
Ayer se cumplió el 31 aniversario de la matanza de los pasajeros y tripulantes del avión cubano hecho estallar en pleno vuelo, y nos adentramos en el décimo aniversario del cruel e injusto encarcelamiento de los cinco héroes antiterroristas cubanos. Ante todos ellos inclinamos igualmente nuestras frentes.
Con mucha emoción vi y escuché por la televisión el acto conmemorativo.
Fidel Castro Ruz
7 de octubre de 2007
3:17 p.m.

martes, 2 de octubre de 2007

Che vuelve a ganar otro combate

Lean bien este nombre: Mario Terán. Mañana nadie lo recordará, como ya le ocurrió hace cuatro décadas, cuando lo convirtieron en noticia. Pero ahora solo les pido que al menos por un instante graben bien este nombre en las memorias, para que nadie olvide y todos juzguemos.
El hijo de este señor se presentó en el periódico “El Deber”, de Santa Cruz, en Bolivia, con el ruego de que publicaran una nota de agradecimiento a los médicos cubanos que habían devuelto la vista a su anciano padre, tras intervenirlo quirúrgicamente de cataratas, mediante la Operación Milagro, uno de los verdaderos milagros del ALBA, que iniciaron Venezuela y Cuba y al cual se han sumado también Bolivia y Nicaragua.
El padre de este boliviano agradecido es Mario Terán. A los que tenemos más edad, puede que el nombre nos suene a haberlo escuchado antes. Los jóvenes quizás jamás hayan oído hablar de él.
Mario Terán fue el suboficial que asesinó al Comandante Ernesto Che Guevara el 9 de octubre de 1967, en la escuelita de La Higuera.
Al recibir la orden de sus jefes, tuvo que acudir al alcohol para llenarse de valor y poder cumplirla. Él mismo narró después a la prensa que temblaba como una hoja ante aquel hombre a quien en aquel momento vio “grande, muy grande, enorme”.
Che, herido y desarmado, sentado en el piso de tierra de la humilde escuelita, lo observó vacilante y temeroso, y tuvo todo el coraje que le faltaba a su asesino para abrirse la raída camisa verdeolivo, descubrirse el pecho y gritarle: “No tiembles más y dispara aquí, que vas a matar a un hombre…”
El suboficial Mario Terán, cumpliendo órdenes de los generales René Barrientos y Alfredo Ovando, de la Casa Blanca y de la CIA, disparó sin saber que las heridas mortales abrían huecos junto a aquel corazón para que continuara marcando la hora de los hornos.
Che ni siquiera cerró sus ojos después de muerto, para seguir acusando a su asesino.
Mario Terán, ahora, no tuvo que pagar un solo centavo por haber sido operado de cataratas por médicos cubanos en un hospital donado por Cuba e inaugurado por el presidente Evo Morales, en Santa Cruz.
Anciano ya, podrá volver a apreciar los colores del cielo y de la selva, disfrutar la sonrisa de sus nietos y presenciar partidos de fútbol. Pero seguramente que jamás será capaz de ver la diferencia entre las ideas que lo llevaron a asesinar a un hombre a sangre fría y las de este hombre, que ordenaba a los médicos de su guerrilla que atendieran por igual a sus compañeros de armas que a los soldados enemigos heridos, como siempre lo hicieron en Bolivia, al igual que antes lo había hecho en las montañas de la Sierra Maestra, por órdenes estrictas del Comandante en Jefe Fidel Castro.
Recuerden bien este nombre: Mario Terán, un asesino vulgar, que vuelve a ver gracias a los médicos seguidores de las ideas de su víctima.
A cuatro décadas de que Mario Terán intentara con su crimen destruir un sueño y una idea, Che vuelve a ganar otro combate. Y continúa en campaña…