Una delegación del Partido Comunista de Cuba presidida por el compañero Fernando Remírez de Estenoz, miembro del Secretariado del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y jefe de su Departamento de Relaciones Internacionales, fue recibida en la noche del lunes 26 por el presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, concluyendo así un intenso programa de actividades desplegadas en el marco del XIV Foro Social de Sao Paulo que sesionó en Montevideo del 23 al 25 del presente mes.
La entrevista transcurrió en un ambiente cálido y fraternal, atendiendo a los vínculos históricos y las excelentes relaciones existentes entre el gobierno del Frente Amplio y la Revolución Cubana.
Remírez le ofreció al gobernante uruguayo una panorámica de la situación actual de Cuba y los logros obtenidos en diferentes campos, y le transmitió la satisfacción del pueblo y el gobierno de la Isla por recibirlo en visita oficial el próximo mes de junio.
El Presidente uruguayo, por su parte, agradeció el apoyo solidario de Cuba en el marco de la Operación Milagro y por el equipamiento donado al hospital oftalmológico Saint Bois, así como por el trabajo del equipo médico allí destacado. Aprovechó la ocasión para enviar un cálido saludo al Comandante en Jefe Fidel Castro y al presidente Raúl Castro.
Acompañaron a Remírez el compañero José Arbesú, vicejefe del Departamento de Relaciones Internacionales del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y la compañera Marielena Ruiz, embajadora de Cuba en Uruguay.
La delegación cubana desarrolló asimismo un amplio intercambio con las principales fuerzas políticas y personalidades integrantes del Frente Amplio de Uruguay.
En el acto de clausura del Foro, Remírez recibió de manos de Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, la condecoración Carlos Fonseca Amador otorgada con carácter póstumo por el Frente Sandinista de Liberación Nacional al Comandante Manuel Piñeiro Losada.
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martes, 27 de mayo de 2008
martes, 29 de abril de 2008
Continuar perfeccionado la labor del Partido y su autoridad ante las masas
Considero que hemos tenido una buena reunión. Espero coincidir con ustedes.
El Partido cuenta con la fortaleza y experiencia alcanzadas en estos difíciles años de período especial. Aun así, sus dirigentes, cuadros y militantes debemos trabajar por continuar perfeccionando su labor y su autoridad ante las masas.
Lo examinado hoy en el Pleno y los acuerdos adoptados constituyen un paso importante en esa dirección, y también en la de afianzar el papel del Partido como vanguardia organizada de la nación cubana, que lo situará en mejores condiciones para enfrentar los retos del futuro y, como ha expresado el compañero Fidel, para asegurar la continuidad de la Revolución cuando ya no estén sus dirigentes históricos.
En ese empeño tendremos, como meta principal, seguir mejorando nuestro aún imperfecto pero justo sistema social, en medio de la realidad actual, que sabemos en extremo compleja y cambiante, y todo indica seguirá siéndolo en el futuro.
PRODUCCIÓN DE ALIMENTOS: TAREA PRINCIPAL
Baste citar el precio de los alimentos en constante ascenso y el de los combustibles, insostenibles para los países subdesarrollados importadores de ambos, como también el cambio climático, que de una forma u otra los afecta. Por ello, hay quienes ya avizoran grandes desórdenes y conflictos en este mundo ante crecientes hambrunas, a lo que se debe agregar aquellos que se puedan desatar ante las carencias de fuentes de abasto de agua potable.
La producción de alimentos debe constituir una tarea principal para los dirigentes del Partido, que es preciso estén conscientes de que en el presente y hasta donde es posible vislumbrar el futuro, es un asunto de máxima seguridad nacional.
En particular, exige de los primeros secretarios de municipios y provincias brindar el máximo apoyo y controlar rigurosamente, no por papeles y reuniones, sino en el terreno, hablando directamente con los encargados de producir, la puesta en práctica de las medidas que han comenzado a aplicarse en la agricultura, sobre todo la labor de las delegaciones municipales recién constituidas.
A los factores que anteriormente mencioné y que hacen complejo el escenario en que nuestro país se desenvuelve, sumo que si la extrema derecha en los Estados Unidos logra imponerse nuevamente en las elecciones de noviembre, lo que no es una certeza pero sí una posibilidad real, el clima mundial de inestabilidad y violencia continuará presente y pudiera incrementarse, con efectos directos para nuestro país.
El Partido, el Estado y el Gobierno, las organizaciones de masas, sociales y juveniles, en fin, nuestro pueblo, debe tener presente esas realidades y perspectivas.
Ante éstas, no hay otra alternativa que la de trabajar unidos por seguir adelante, avanzando con el mismo espíritu de lucha y firmeza de estos casi 50 años de Revolución, transcurridos en medio de constantes agresiones, amenazas, guerras y hostilidades de todo tipo a que nos ha sometido el imperio.
REFORZAR LA INSTITUCIONALIDAD
En estos tiempos, y los que están por venir, resulta necesario y decisivo contar con instituciones políticas, estatales, de masas, sociales y juveniles fuertes. Reafirmo lo que expresé el pasado 24 de febrero: mientras mayores sean las dificultades, más orden y disciplina se requieren, y para ello es vital reforzar la institucionalidad, el respeto a la ley y las normas establecidas por nosotros mismos.
Los acuerdos que hemos aprobado dan fin a la etapa de provisionalidad iniciada el 31 de julio del 2006 con la Proclama del Comandante en Jefe, hasta el mensaje en que nos expresó su propósito de ser sólo un soldado de las ideas, vísperas del 24 de febrero del 2008. Durante esos 19 meses, trabajamos colegiadamente, junto a otros compañeros, sobre la base de la delegación de funciones que él realizó. A esto me referí con más amplitud en el punto de la agenda sobre la Comisión del Buró Político.
Antes de concluir quisiera abordar otros dos importantes temas. El primero es informarles que en uso de las facultades que me confiere la Ley, he decidido designar al Vicepresidente del Consejo de Ministros, compañero José Ramón Fernández Álvarez, para atender, orientar, controlar y coordinar la labor de los ministerios de Educación y Educación Superior, además del INDER, así como las actividades relativas a la educación que desarrollan otros organismos de la Administración Central del Estado, incluyendo los centros de enseñanza y universidades militares.
En el ejercicio de estas facultades, me mantendrá plenamente informado, especialmente de las actividades que por su importancia y trascendencia requieran ser consultadas previamente o informadas de modo inmediato.
Todos conocemos las cualidades del compañero Fernández y los resultados alcanzados en las numerosas tareas cumplidas, la mayoría asociadas a la educación, tanto en las FAR como en instituciones civiles.
Hemos tenido el privilegio de contar en nuestra larga lucha con su dinamismo y capacidad organizativa, a lo que se agrega su honestidad, experiencia y conocimientos.
Confiamos en que su trabajo ayudará a hacer más coherente y efectiva la labor del Gobierno en un campo de significación estratégica para el presente y el futuro de la Revolución. Deseamos que surjan muchos inspirados en su ejemplo.
LA REVOLUCIÓN LA HA ANIMADO SIEMPRE EL ESPÍRITU DE JUSTICIA
El segundo asunto es sensible y hasta polémico. Esta mañana, a propuesta del Buró Político, el Consejo de Estado acordó conmutar la pena de muerte a un grupo de sancionados.
Les corresponde, en su lugar, la de privación perpetua de libertad, excepto los que cometieron el hecho delictivo antes de establecerse esta sanción en nuestro Código Penal, que les sería aplicable la de 30 años de prisión. Algunos condenados llevaban varios años en espera del pronunciamiento del Consejo de Estado.
Esta situación se produce, principalmente, por la política aplicada desde el año 2000, de no ejecutar ninguna sanción de este tipo, la que sólo fue interrumpida en abril del 2003 para frenar en seco la oleada de más de 30 intentos y planes de secuestro de aviones y barcos, alentados por la política de los Estados Unidos, en la recién iniciada guerra en Iraq.
Los sancionados, en su mayoría, cometieron delitos comunes de máxima gravedad, esencialmente contra la vida. Son crímenes que si volviéramos a enjuiciarlos, resultaría difícil no aplicarles la misma pena. Conocemos también que la opinión mayoritaria de nuestro pueblo ante estos casos, es favorable a mantenerla.
Tenemos pendientes de tramitar los recursos de apelación por el Tribunal Supremo Popular de tres acusados, los que serán analizados próximamente.
Un salvadoreño y un guatemalteco por actos terroristas con bombas contra hoteles en 1997, uno de los cuales causó la muerte del turista italiano Fabio di Celmo, ambos financiados y dirigidos por el connotado criminal Luis Posada Carriles, quien hoy se pasea libremente por las calles de Miami.
También el de un cubano procedente de los Estados Unidos, autor del asesinato del compañero Arcilio Rodríguez García, que se produjo durante la infiltración de un comando terrorista armado por la zona de Caibarién.
Sólo puedo afirmar dentro de nuestras prerrogativas, que la decisión final del Consejo de Estado no estará en contradicción con la política expresada anteriormente –me refiero a los tres casos anteriormente mencionados.
CUBA REVOLUCIONARIA NO CONOCE UN SOLO CASO DE TORTURA, DESAPARECIDOS, EJECUCIONES EXTRAJUDICIALES NI CÁRCELES CLANDESTINAS
Se ha adoptado esta decisión no por presiones, sino como un acto soberano, en consonancia con la conducta humanitaria y ética que caracteriza a la Revolución cubana desde sus inicios, animada siempre por un espíritu de justicia y no de venganza, conociendo además que el compañero Fidel es favorable a eliminar, cuando existan las condiciones propicias, la pena de muerte por cualquier tipo de delito y se opone a los métodos extrajudiciales que algunos países bien conocidos practican impúdicamente.
No significa que suprimamos la pena capital del Código Penal. En diversas ocasiones hemos discutido sobre el tema y siempre ha prevalecido el criterio de que en las actuales circunstancias no podemos desarmarnos frente a un imperio que no cesa de acosarnos y agredirnos.
El terrorismo contra Cuba ha gozado de total impunidad en los Estados Unidos. Se trata de un verdadero terrorismo de Estado.
No olvidemos que cuando en el año 1959 la suprimimos, en cierto modo constituyó un estímulo para cometer actos contra la Revolución, por aquellos que pensando que nuestro proceso sería efímero la prisión les permitiría fabricarse un expediente de héroe ante el futuro interventor yanqui.
Nuestros enemigos fomentaron decenas de bandas de alzados que enlutaron a nuestro pueblo, asesinando jóvenes alfabetizadores y campesinos; lanzaron ataques piratas; sabotearon los principales sectores de la economía y desarrollaron cientos de planes de atentados contra nuestros dirigentes, especialmente contra el Jefe de la Revolución.
Sería ingenuo e irresponsable renunciar al efecto disuasivo que provoca la pena capital en los verdaderos terroristas mercenarios al servicio del imperio, porque pondría en peligro la vida y la seguridad de nuestro pueblo.
En todos estos años se han producido 713 actos de terrorismo contra Cuba, 56 de ellos a partir de 1990, organizados y financiados desde territorio norteamericano, con un saldo de 3 478 muertos y 2 099 incapacitados.
Hemos sido forzados a escoger, en legítima defensa, el camino de establecer y aplicar leyes severas contra nuestros enemigos, pero siempre apegados a la más estricta legalidad y con respeto de las garantías judiciales.
Cuba revolucionaria no conoce un solo caso de tortura, desaparecidos, ejecuciones extrajudiciales, ni cárceles clandestinas, mientras que, como ustedes conocen, en algunos de los autotitulados gobiernos democráticos que abolieron o mantienen la pena de muerte y nos critican, estas situaciones ocurren con frecuencia.
Algunos además permiten vuelos clandestinos de la Agencia Central de Inteligencia norteamericana obre su territorio, con la carga de detenidos hacia distintos centros de tortura, pero se rasgan las vestiduras cuando aplicamos nuestras leyes.
Aun cuando la pena de muerte está prevista en nuestra legislación, debido a las razones específicas explicadas y sobradamente justificadas, Cuba comprende y respeta los argumentos del movimiento internacional que propone su eliminación o moratoria. Por esa razón nuestro país no ha votado contra tales iniciativas en las Naciones Unidas.
Estamos seguros que nuestro pueblo, incluyendo los familiares de las víctimas, comprenderá las razones que fundamentan esta decisión, como una prueba más de la fortaleza de la Revolución.
REALIZAR EL VI CONGRESO DEL PARTIDO EN EL AÑO 2009
Finalmente expresarles que el Buró Político considera necesario llevar a cabo el VI Congreso del Partido.
En reunión efectuada en la mañana de hoy, valoramos proponerle a este Pleno del Comité Central realizarlo a finales del segundo semestre del año próximo, aunque la convocatoria oficial se dará a conocer en el momento oportuno.
Valoramos realizarlo a finales del segundo semestre del año próximo, aunque la convocatoria oficial se dará a conocer en el momento oportuno.
Constituirá una magnífica oportunidad para meditar colectivamente acerca de las experiencias de estos años de Revolución en el poder y un momento importante para conformar, con proyección de futuro, la política del Partido en los diferentes ámbitos de nuestra sociedad.
Compañeras y compañeros:
Si se ha trabajado fuerte en estos últimos meses, habrá que hacerlo mucho más en los que están por delante. Confío que cada cual sabrá hacerlo desde la responsabilidad o tarea que tenga, con la entrega, sabiduría y fidelidad que exige el momento que vivimos.
La reunión ha concluido.
Muchas gracias.
El Partido cuenta con la fortaleza y experiencia alcanzadas en estos difíciles años de período especial. Aun así, sus dirigentes, cuadros y militantes debemos trabajar por continuar perfeccionando su labor y su autoridad ante las masas.
Lo examinado hoy en el Pleno y los acuerdos adoptados constituyen un paso importante en esa dirección, y también en la de afianzar el papel del Partido como vanguardia organizada de la nación cubana, que lo situará en mejores condiciones para enfrentar los retos del futuro y, como ha expresado el compañero Fidel, para asegurar la continuidad de la Revolución cuando ya no estén sus dirigentes históricos.
En ese empeño tendremos, como meta principal, seguir mejorando nuestro aún imperfecto pero justo sistema social, en medio de la realidad actual, que sabemos en extremo compleja y cambiante, y todo indica seguirá siéndolo en el futuro.
PRODUCCIÓN DE ALIMENTOS: TAREA PRINCIPAL
Baste citar el precio de los alimentos en constante ascenso y el de los combustibles, insostenibles para los países subdesarrollados importadores de ambos, como también el cambio climático, que de una forma u otra los afecta. Por ello, hay quienes ya avizoran grandes desórdenes y conflictos en este mundo ante crecientes hambrunas, a lo que se debe agregar aquellos que se puedan desatar ante las carencias de fuentes de abasto de agua potable.
La producción de alimentos debe constituir una tarea principal para los dirigentes del Partido, que es preciso estén conscientes de que en el presente y hasta donde es posible vislumbrar el futuro, es un asunto de máxima seguridad nacional.
En particular, exige de los primeros secretarios de municipios y provincias brindar el máximo apoyo y controlar rigurosamente, no por papeles y reuniones, sino en el terreno, hablando directamente con los encargados de producir, la puesta en práctica de las medidas que han comenzado a aplicarse en la agricultura, sobre todo la labor de las delegaciones municipales recién constituidas.
A los factores que anteriormente mencioné y que hacen complejo el escenario en que nuestro país se desenvuelve, sumo que si la extrema derecha en los Estados Unidos logra imponerse nuevamente en las elecciones de noviembre, lo que no es una certeza pero sí una posibilidad real, el clima mundial de inestabilidad y violencia continuará presente y pudiera incrementarse, con efectos directos para nuestro país.
El Partido, el Estado y el Gobierno, las organizaciones de masas, sociales y juveniles, en fin, nuestro pueblo, debe tener presente esas realidades y perspectivas.
Ante éstas, no hay otra alternativa que la de trabajar unidos por seguir adelante, avanzando con el mismo espíritu de lucha y firmeza de estos casi 50 años de Revolución, transcurridos en medio de constantes agresiones, amenazas, guerras y hostilidades de todo tipo a que nos ha sometido el imperio.
REFORZAR LA INSTITUCIONALIDAD
En estos tiempos, y los que están por venir, resulta necesario y decisivo contar con instituciones políticas, estatales, de masas, sociales y juveniles fuertes. Reafirmo lo que expresé el pasado 24 de febrero: mientras mayores sean las dificultades, más orden y disciplina se requieren, y para ello es vital reforzar la institucionalidad, el respeto a la ley y las normas establecidas por nosotros mismos.
Los acuerdos que hemos aprobado dan fin a la etapa de provisionalidad iniciada el 31 de julio del 2006 con la Proclama del Comandante en Jefe, hasta el mensaje en que nos expresó su propósito de ser sólo un soldado de las ideas, vísperas del 24 de febrero del 2008. Durante esos 19 meses, trabajamos colegiadamente, junto a otros compañeros, sobre la base de la delegación de funciones que él realizó. A esto me referí con más amplitud en el punto de la agenda sobre la Comisión del Buró Político.
Antes de concluir quisiera abordar otros dos importantes temas. El primero es informarles que en uso de las facultades que me confiere la Ley, he decidido designar al Vicepresidente del Consejo de Ministros, compañero José Ramón Fernández Álvarez, para atender, orientar, controlar y coordinar la labor de los ministerios de Educación y Educación Superior, además del INDER, así como las actividades relativas a la educación que desarrollan otros organismos de la Administración Central del Estado, incluyendo los centros de enseñanza y universidades militares.
En el ejercicio de estas facultades, me mantendrá plenamente informado, especialmente de las actividades que por su importancia y trascendencia requieran ser consultadas previamente o informadas de modo inmediato.
Todos conocemos las cualidades del compañero Fernández y los resultados alcanzados en las numerosas tareas cumplidas, la mayoría asociadas a la educación, tanto en las FAR como en instituciones civiles.
Hemos tenido el privilegio de contar en nuestra larga lucha con su dinamismo y capacidad organizativa, a lo que se agrega su honestidad, experiencia y conocimientos.
Confiamos en que su trabajo ayudará a hacer más coherente y efectiva la labor del Gobierno en un campo de significación estratégica para el presente y el futuro de la Revolución. Deseamos que surjan muchos inspirados en su ejemplo.
LA REVOLUCIÓN LA HA ANIMADO SIEMPRE EL ESPÍRITU DE JUSTICIA
El segundo asunto es sensible y hasta polémico. Esta mañana, a propuesta del Buró Político, el Consejo de Estado acordó conmutar la pena de muerte a un grupo de sancionados.
Les corresponde, en su lugar, la de privación perpetua de libertad, excepto los que cometieron el hecho delictivo antes de establecerse esta sanción en nuestro Código Penal, que les sería aplicable la de 30 años de prisión. Algunos condenados llevaban varios años en espera del pronunciamiento del Consejo de Estado.
Esta situación se produce, principalmente, por la política aplicada desde el año 2000, de no ejecutar ninguna sanción de este tipo, la que sólo fue interrumpida en abril del 2003 para frenar en seco la oleada de más de 30 intentos y planes de secuestro de aviones y barcos, alentados por la política de los Estados Unidos, en la recién iniciada guerra en Iraq.
Los sancionados, en su mayoría, cometieron delitos comunes de máxima gravedad, esencialmente contra la vida. Son crímenes que si volviéramos a enjuiciarlos, resultaría difícil no aplicarles la misma pena. Conocemos también que la opinión mayoritaria de nuestro pueblo ante estos casos, es favorable a mantenerla.
Tenemos pendientes de tramitar los recursos de apelación por el Tribunal Supremo Popular de tres acusados, los que serán analizados próximamente.
Un salvadoreño y un guatemalteco por actos terroristas con bombas contra hoteles en 1997, uno de los cuales causó la muerte del turista italiano Fabio di Celmo, ambos financiados y dirigidos por el connotado criminal Luis Posada Carriles, quien hoy se pasea libremente por las calles de Miami.
También el de un cubano procedente de los Estados Unidos, autor del asesinato del compañero Arcilio Rodríguez García, que se produjo durante la infiltración de un comando terrorista armado por la zona de Caibarién.
Sólo puedo afirmar dentro de nuestras prerrogativas, que la decisión final del Consejo de Estado no estará en contradicción con la política expresada anteriormente –me refiero a los tres casos anteriormente mencionados.
CUBA REVOLUCIONARIA NO CONOCE UN SOLO CASO DE TORTURA, DESAPARECIDOS, EJECUCIONES EXTRAJUDICIALES NI CÁRCELES CLANDESTINAS
Se ha adoptado esta decisión no por presiones, sino como un acto soberano, en consonancia con la conducta humanitaria y ética que caracteriza a la Revolución cubana desde sus inicios, animada siempre por un espíritu de justicia y no de venganza, conociendo además que el compañero Fidel es favorable a eliminar, cuando existan las condiciones propicias, la pena de muerte por cualquier tipo de delito y se opone a los métodos extrajudiciales que algunos países bien conocidos practican impúdicamente.
No significa que suprimamos la pena capital del Código Penal. En diversas ocasiones hemos discutido sobre el tema y siempre ha prevalecido el criterio de que en las actuales circunstancias no podemos desarmarnos frente a un imperio que no cesa de acosarnos y agredirnos.
El terrorismo contra Cuba ha gozado de total impunidad en los Estados Unidos. Se trata de un verdadero terrorismo de Estado.
No olvidemos que cuando en el año 1959 la suprimimos, en cierto modo constituyó un estímulo para cometer actos contra la Revolución, por aquellos que pensando que nuestro proceso sería efímero la prisión les permitiría fabricarse un expediente de héroe ante el futuro interventor yanqui.
Nuestros enemigos fomentaron decenas de bandas de alzados que enlutaron a nuestro pueblo, asesinando jóvenes alfabetizadores y campesinos; lanzaron ataques piratas; sabotearon los principales sectores de la economía y desarrollaron cientos de planes de atentados contra nuestros dirigentes, especialmente contra el Jefe de la Revolución.
Sería ingenuo e irresponsable renunciar al efecto disuasivo que provoca la pena capital en los verdaderos terroristas mercenarios al servicio del imperio, porque pondría en peligro la vida y la seguridad de nuestro pueblo.
En todos estos años se han producido 713 actos de terrorismo contra Cuba, 56 de ellos a partir de 1990, organizados y financiados desde territorio norteamericano, con un saldo de 3 478 muertos y 2 099 incapacitados.
Hemos sido forzados a escoger, en legítima defensa, el camino de establecer y aplicar leyes severas contra nuestros enemigos, pero siempre apegados a la más estricta legalidad y con respeto de las garantías judiciales.
Cuba revolucionaria no conoce un solo caso de tortura, desaparecidos, ejecuciones extrajudiciales, ni cárceles clandestinas, mientras que, como ustedes conocen, en algunos de los autotitulados gobiernos democráticos que abolieron o mantienen la pena de muerte y nos critican, estas situaciones ocurren con frecuencia.
Algunos además permiten vuelos clandestinos de la Agencia Central de Inteligencia norteamericana obre su territorio, con la carga de detenidos hacia distintos centros de tortura, pero se rasgan las vestiduras cuando aplicamos nuestras leyes.
Aun cuando la pena de muerte está prevista en nuestra legislación, debido a las razones específicas explicadas y sobradamente justificadas, Cuba comprende y respeta los argumentos del movimiento internacional que propone su eliminación o moratoria. Por esa razón nuestro país no ha votado contra tales iniciativas en las Naciones Unidas.
Estamos seguros que nuestro pueblo, incluyendo los familiares de las víctimas, comprenderá las razones que fundamentan esta decisión, como una prueba más de la fortaleza de la Revolución.
REALIZAR EL VI CONGRESO DEL PARTIDO EN EL AÑO 2009
Finalmente expresarles que el Buró Político considera necesario llevar a cabo el VI Congreso del Partido.
En reunión efectuada en la mañana de hoy, valoramos proponerle a este Pleno del Comité Central realizarlo a finales del segundo semestre del año próximo, aunque la convocatoria oficial se dará a conocer en el momento oportuno.
Valoramos realizarlo a finales del segundo semestre del año próximo, aunque la convocatoria oficial se dará a conocer en el momento oportuno.
Constituirá una magnífica oportunidad para meditar colectivamente acerca de las experiencias de estos años de Revolución en el poder y un momento importante para conformar, con proyección de futuro, la política del Partido en los diferentes ámbitos de nuestra sociedad.
Compañeras y compañeros:
Si se ha trabajado fuerte en estos últimos meses, habrá que hacerlo mucho más en los que están por delante. Confío que cada cual sabrá hacerlo desde la responsabilidad o tarea que tenga, con la entrega, sabiduría y fidelidad que exige el momento que vivimos.
La reunión ha concluido.
Muchas gracias.
Si se ha trabajado fuerte en estos últimos meses, habrá que hacerlo mucho más en los que están por delante
Presidido por el Segundo Secretario del Partido, compañero Raúl Castro Ruz, este 28 de abril se efectuó el VI Pleno del Comité Central, el cual analizó temas relacionados con el funcionamiento de la organización, entre otros referidos al desarrollo del país y el complejo panorama internacional.
Poco antes de finalizar la reunión, Raúl informó que el Buró Político consideraba necesario llevar a cabo el VI Congreso del Partido. Señaló que en la reunión efectuada esa misma mañana, se valoró proponer al Comité Central realizarlo a finales del segundo semestre del año próximo, aunque la convocatoria oficial se dará a conocer en el momento oportuno.
PERFECCIONAR LA LABOR DEL PARTIDO. REFORZAR LA INSTITUCIONALIDAD
El Segundo Secretario del Partido ratificó que resulta necesario y decisivo contar con instituciones fuertes. Insistió en la idea de que mientras mayores sean las dificultades, más orden y disciplina se requieren, y para ello es vital reforzar la institucionalidad.
Elegidos como miembros del Buró Político los compañeros Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, Salvador Valdés Mesa y el general de cuerpo de ejército Álvaro López Miera.
Dijo que el Partido debe continuar perfeccionando su labor y autoridad ante las masas y afirmó que hoy se ha dado un paso importante en esa dirección, y en la de afianzar su papel como vanguardia organizada de la nación cubana, que lo situará en mejores condiciones para enfrentar los retos del futuro y, como ha expresado el compañero Fidel, para asegurar la continuidad de la Revolución cuando ya no estén sus dirigentes históricos.
Raúl informó su decisión de designar al compañero José Ramón Fernández Álvarez, Vicepresidente del Consejo de Ministros, para atender, controlar y coordinar la labor de los ministerios de Educación y Educación Superior, además del INDER, así como las actividades vinculadas a la educación que desarrollan otros organismos de la Administración Central del Estado, incluyendo los centros de enseñanza y universidades militares. Tras resaltar sus cualidades y buenos resultados, expresó: "Deseamos que surjan muchos inspirados en su ejemplo".
Puntualizó que la producción de alimentos constituye una tarea principal para los dirigentes del Partido, pues se trata de un asunto de seguridad nacional, que en particular exige de los primeros secretarios de municipios y provincias brindar el máximo apoyo y controlar, no por papeles y reuniones, sino en el terreno, hablando directamente con los encargados de producir, la puesta en práctica de las medidas que han comenzado a aplicarse en la agricultura.
DECISIÓN DE CONMUTAR LA PENA DE MUERTE A UN GRUPO DE SANCIONADOS
En sus conclusiones, el compañero Raúl informó acerca de la decisión adoptada esa misma mañana por el Consejo de Estado, de conmutar la pena de muerte a un grupo de sancionados, a quienes en su lugar corresponde la de privación perpetua de libertad, excepto los que cometieron el hecho delictivo antes de establecerse esta sanción en nuestro Código Penal, que les sería aplicable la de 30 años de prisión.
Recordó que desde el año 2000 se ha aplicado la política de no ejecutar ninguna sanción de este tipo, la que solo fue interrumpida en abril del 2003 para frenar en seco la oleada de más de 30 intentos y planes de secuestro de aviones y barcos, alentados por la política de los Estados Unidos, recién iniciada la guerra en Iraq.
Raúl hizo énfasis en que la decisión adoptada es un acto soberano no motivado por presiones, en consonancia con la conducta humanitaria y ética de la Revolución, animada por el espíritu de justicia y no de venganza, conociendo además que el compañero Fidel es favorable a eliminar, cuando existan las condiciones propicias, la pena de muerte por cualquier tipo de delito y se opone a los métodos extrajudiciales que algunos países conocidos practican impúdicamente.
Aclaró que este acuerdo del Consejo de Estado no significa la supresión de la pena capital del Código Penal cubano, pues en las actuales circunstancias no podemos desarmarnos frente a un imperio que no cesa de acosarnos y agredirnos.
ELEGIDOS TRES NUEVOS MIEMBROS DEL BURÓ POLÍTICO Y LOS INTEGRANTES DE SU COMISIÓN
El compañero Raúl alertó que ante la realidad actual y perspectiva, hay que trabajar unidos por seguir adelante con el mismo espíritu de lucha y firmeza de estos casi 50 años de Revolución.
Señaló que los acuerdos adoptados dan fin a la etapa de provisionalidad iniciada el 31 de julio del 2006 con la Proclama del Comandante en Jefe, hasta el mensaje en que nos expresó su propósito de ser solo un soldado de las ideas, vísperas del 24 de febrero del presente año, periodo en que se trabajó colegiadamente sobre la base de la delegación de funciones que él realizó.
En correspondencia con las facultades que le otorgan los Estatutos, el VI Pleno eligió como miembros del Buró Político a los compañeros Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, Salvador Valdés Mesa y general de cuerpo de ejército Álvaro López Miera.
Igualmente fue aprobada la propuesta del Buró Político de constituir la Comisión de dicho órgano, que con un número reducido de sus integrantes haga más operativo y funcional el proceso de toma de decisiones que requieran un rápido tratamiento y al mismo tiempo permita una evaluación colectiva. Esta quedó integrada por los compañeros Raúl Castro Ruz, José Ramón Machado Ventura, Juan Almeida Bosque, Abelardo Colomé Ibarra, Carlos Lage Dávila, Esteban Lazo Hernández y Julio Casas Regueiro, quienes coinciden con el Presidente, el Primer Vicepresidente y los vicepresidentes del Consejo de Estado.
PERFECCIONADA LA COMISIÓN DE CUADROS DEL COMITÉ CENTRAL Y CREADAS SIETE COMISIONES PERMANENTES
El Pleno ratificó la propuesta del Buró Político de perfeccionar la Comisión de Cuadros del Comité Central del Partido, como instrumento para fortalecer el control de este sobre la aplicación de la política en tan decisivo frente.
Además, en correspondencia con lo establecido en los Estatutos, el Pleno acordó crear siete comisiones permanentes subordinadas al Buró Político, atendidas operativamente por el Secretariado del Comité Central y presididas en todos los casos por uno de sus secretarios, estas son: Ideológica y cultura, Económica, Agroalimentaria, Para el estudio de la sustitución de importaciones e incremento de las exportaciones, Educación, ciencia y deportes, Salud y Relaciones internacionales.
Su contenido de trabajo estará dirigido al análisis de los asuntos más importantes dentro de la temática asignada. También podrán hacer sugerencias, recomendaciones y propuestas que les sean expresamente solicitadas por la dirección del Partido.
Raúl finalizó sus conclusiones con palabras que resumen la voluntad de avanzar y confianza en el futuro:
"Si se ha trabajado fuerte en estos últimos meses, habrá que hacerlo mucho más en los que están por delante. Confío que cada cual sabrá hacerlo desde la responsabilidad o tarea que tenga, con la entrega, sabiduría y fidelidad que exige el momento que vivimos."
Poco antes de finalizar la reunión, Raúl informó que el Buró Político consideraba necesario llevar a cabo el VI Congreso del Partido. Señaló que en la reunión efectuada esa misma mañana, se valoró proponer al Comité Central realizarlo a finales del segundo semestre del año próximo, aunque la convocatoria oficial se dará a conocer en el momento oportuno.
PERFECCIONAR LA LABOR DEL PARTIDO. REFORZAR LA INSTITUCIONALIDAD
El Segundo Secretario del Partido ratificó que resulta necesario y decisivo contar con instituciones fuertes. Insistió en la idea de que mientras mayores sean las dificultades, más orden y disciplina se requieren, y para ello es vital reforzar la institucionalidad.
Elegidos como miembros del Buró Político los compañeros Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, Salvador Valdés Mesa y el general de cuerpo de ejército Álvaro López Miera.
Dijo que el Partido debe continuar perfeccionando su labor y autoridad ante las masas y afirmó que hoy se ha dado un paso importante en esa dirección, y en la de afianzar su papel como vanguardia organizada de la nación cubana, que lo situará en mejores condiciones para enfrentar los retos del futuro y, como ha expresado el compañero Fidel, para asegurar la continuidad de la Revolución cuando ya no estén sus dirigentes históricos.
Raúl informó su decisión de designar al compañero José Ramón Fernández Álvarez, Vicepresidente del Consejo de Ministros, para atender, controlar y coordinar la labor de los ministerios de Educación y Educación Superior, además del INDER, así como las actividades vinculadas a la educación que desarrollan otros organismos de la Administración Central del Estado, incluyendo los centros de enseñanza y universidades militares. Tras resaltar sus cualidades y buenos resultados, expresó: "Deseamos que surjan muchos inspirados en su ejemplo".
Puntualizó que la producción de alimentos constituye una tarea principal para los dirigentes del Partido, pues se trata de un asunto de seguridad nacional, que en particular exige de los primeros secretarios de municipios y provincias brindar el máximo apoyo y controlar, no por papeles y reuniones, sino en el terreno, hablando directamente con los encargados de producir, la puesta en práctica de las medidas que han comenzado a aplicarse en la agricultura.
DECISIÓN DE CONMUTAR LA PENA DE MUERTE A UN GRUPO DE SANCIONADOS
En sus conclusiones, el compañero Raúl informó acerca de la decisión adoptada esa misma mañana por el Consejo de Estado, de conmutar la pena de muerte a un grupo de sancionados, a quienes en su lugar corresponde la de privación perpetua de libertad, excepto los que cometieron el hecho delictivo antes de establecerse esta sanción en nuestro Código Penal, que les sería aplicable la de 30 años de prisión.
Recordó que desde el año 2000 se ha aplicado la política de no ejecutar ninguna sanción de este tipo, la que solo fue interrumpida en abril del 2003 para frenar en seco la oleada de más de 30 intentos y planes de secuestro de aviones y barcos, alentados por la política de los Estados Unidos, recién iniciada la guerra en Iraq.
Raúl hizo énfasis en que la decisión adoptada es un acto soberano no motivado por presiones, en consonancia con la conducta humanitaria y ética de la Revolución, animada por el espíritu de justicia y no de venganza, conociendo además que el compañero Fidel es favorable a eliminar, cuando existan las condiciones propicias, la pena de muerte por cualquier tipo de delito y se opone a los métodos extrajudiciales que algunos países conocidos practican impúdicamente.
Aclaró que este acuerdo del Consejo de Estado no significa la supresión de la pena capital del Código Penal cubano, pues en las actuales circunstancias no podemos desarmarnos frente a un imperio que no cesa de acosarnos y agredirnos.
ELEGIDOS TRES NUEVOS MIEMBROS DEL BURÓ POLÍTICO Y LOS INTEGRANTES DE SU COMISIÓN
El compañero Raúl alertó que ante la realidad actual y perspectiva, hay que trabajar unidos por seguir adelante con el mismo espíritu de lucha y firmeza de estos casi 50 años de Revolución.
Señaló que los acuerdos adoptados dan fin a la etapa de provisionalidad iniciada el 31 de julio del 2006 con la Proclama del Comandante en Jefe, hasta el mensaje en que nos expresó su propósito de ser solo un soldado de las ideas, vísperas del 24 de febrero del presente año, periodo en que se trabajó colegiadamente sobre la base de la delegación de funciones que él realizó.
En correspondencia con las facultades que le otorgan los Estatutos, el VI Pleno eligió como miembros del Buró Político a los compañeros Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, Salvador Valdés Mesa y general de cuerpo de ejército Álvaro López Miera.
Igualmente fue aprobada la propuesta del Buró Político de constituir la Comisión de dicho órgano, que con un número reducido de sus integrantes haga más operativo y funcional el proceso de toma de decisiones que requieran un rápido tratamiento y al mismo tiempo permita una evaluación colectiva. Esta quedó integrada por los compañeros Raúl Castro Ruz, José Ramón Machado Ventura, Juan Almeida Bosque, Abelardo Colomé Ibarra, Carlos Lage Dávila, Esteban Lazo Hernández y Julio Casas Regueiro, quienes coinciden con el Presidente, el Primer Vicepresidente y los vicepresidentes del Consejo de Estado.
PERFECCIONADA LA COMISIÓN DE CUADROS DEL COMITÉ CENTRAL Y CREADAS SIETE COMISIONES PERMANENTES
El Pleno ratificó la propuesta del Buró Político de perfeccionar la Comisión de Cuadros del Comité Central del Partido, como instrumento para fortalecer el control de este sobre la aplicación de la política en tan decisivo frente.
Además, en correspondencia con lo establecido en los Estatutos, el Pleno acordó crear siete comisiones permanentes subordinadas al Buró Político, atendidas operativamente por el Secretariado del Comité Central y presididas en todos los casos por uno de sus secretarios, estas son: Ideológica y cultura, Económica, Agroalimentaria, Para el estudio de la sustitución de importaciones e incremento de las exportaciones, Educación, ciencia y deportes, Salud y Relaciones internacionales.
Su contenido de trabajo estará dirigido al análisis de los asuntos más importantes dentro de la temática asignada. También podrán hacer sugerencias, recomendaciones y propuestas que les sean expresamente solicitadas por la dirección del Partido.
Raúl finalizó sus conclusiones con palabras que resumen la voluntad de avanzar y confianza en el futuro:
"Si se ha trabajado fuerte en estos últimos meses, habrá que hacerlo mucho más en los que están por delante. Confío que cada cual sabrá hacerlo desde la responsabilidad o tarea que tenga, con la entrega, sabiduría y fidelidad que exige el momento que vivimos."
sábado, 26 de abril de 2008
El Partido debe reaccionar con agilidad ante los problemas
El Partido debe estar siempre a la vanguardia, reaccionar con agilidad ante los problemas y no permitir jamás que se entronicen y nos carcoman, señaló aquí José Ramón Machado Ventura, integrante del Buró Político.
El también Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros presidió la Asamblea del Partido en el municipio de Guantánamo, con la cual concluyó el proceso a esa instancia en esta provincia.
Expresó Machado Ventura que la solución de los problemas en los colectivos laborales es responsabilidad, en primera instancia, del núcleo del Partido y sus militantes, de la administración, la UJC y el sindicato. Nadie de fuera, ni siquiera el instructor, debe llegar a un centro para descubrir dificultades y buscarles solución.
Hay que lograr que el proceso de fortalecimiento de los núcleos conlleve a mejorar la eficiencia productiva, la calidad de los servicios, comentó para precisar seguidamente que el Partido no debe fortalecerse solo para sí, sino también para conseguir las transformaciones que necesitamos en la sociedad.
El dirigente político entregó un reconocimiento a Carlos Salazar González, quien cesa en su labor de cuatro años al frente del Buró Municipal del Partido en Guantánamo para ocupar nuevas responsabilidades. Los 600 delegados asistentes eligieron a Freddy Vega Sánchez como nuevo primer secretario.
Esta asamblea, como las restantes a nivel de municipio, estuvo caracterizada por la profundidad de los planteamientos y el análisis crítico y autocrítico de las deficiencias. Nadie vino a justificar los errores ni lo mal hecho, indicó en las conclusiones Luis Antonio Torres Iríbar, miembro del Comité Central y primer secretario del Partido en la provincia.
Una muestra de lo anterior fue la inconformidad de los asistentes con lo alcanzado hasta el momento en la producción de renglones que sustituyan importaciones o creen nuevas posibilidades de exportación.
La manera abierta y diáfana con que el Partido enfrenta los problemas, el análisis crítico de estos, hacen que el pueblo tenga cada vez más confianza en él y en la Revolución.
El también Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros presidió la Asamblea del Partido en el municipio de Guantánamo, con la cual concluyó el proceso a esa instancia en esta provincia.
Expresó Machado Ventura que la solución de los problemas en los colectivos laborales es responsabilidad, en primera instancia, del núcleo del Partido y sus militantes, de la administración, la UJC y el sindicato. Nadie de fuera, ni siquiera el instructor, debe llegar a un centro para descubrir dificultades y buscarles solución.
Hay que lograr que el proceso de fortalecimiento de los núcleos conlleve a mejorar la eficiencia productiva, la calidad de los servicios, comentó para precisar seguidamente que el Partido no debe fortalecerse solo para sí, sino también para conseguir las transformaciones que necesitamos en la sociedad.
El dirigente político entregó un reconocimiento a Carlos Salazar González, quien cesa en su labor de cuatro años al frente del Buró Municipal del Partido en Guantánamo para ocupar nuevas responsabilidades. Los 600 delegados asistentes eligieron a Freddy Vega Sánchez como nuevo primer secretario.
Esta asamblea, como las restantes a nivel de municipio, estuvo caracterizada por la profundidad de los planteamientos y el análisis crítico y autocrítico de las deficiencias. Nadie vino a justificar los errores ni lo mal hecho, indicó en las conclusiones Luis Antonio Torres Iríbar, miembro del Comité Central y primer secretario del Partido en la provincia.
Una muestra de lo anterior fue la inconformidad de los asistentes con lo alcanzado hasta el momento en la producción de renglones que sustituyan importaciones o creen nuevas posibilidades de exportación.
La manera abierta y diáfana con que el Partido enfrenta los problemas, el análisis crítico de estos, hacen que el pueblo tenga cada vez más confianza en él y en la Revolución.
lunes, 3 de marzo de 2008
El Partido a la vanguardia en el enfrentamiento
El trabajo y la valentía no pueden faltar en el enfrentamiento a los problemas. El Partido tiene que estar a la vanguardia, dar pasos firmes, y detectar y reconocer las dificultades para entonces solucionarlas, destacó José Ramón Machado Ventura, miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba (PCC) durante la Asamblea de Balance de la organización, en el capitalino municipio de Cerro.El Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros señaló, además, que el Partido ha ampliado su papel y sus militantes son más autocríticos que años atrás. Aunque, precisó, falta mucho por hacer, sobre todo mejorar la formación del militante en cuanto a sus deberes con la Revolución. El trabajo del Partido no puede medirse por la cantidad de sus miembros, sino por la calidad de su quehacer, añadió.
Sobre los discursos pronunciados por Raúl Castro, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, el 26 de julio en Camagüey, el 28 de diciembre ante la Asamblea Nacional del Poder Popular y el 24 de febrero en las conclusiones de la sesión constitutiva de la VII Legislatura, Machado Ventura destacó que todos los cambios que tenemos que hacer se harán dentro del socialismo. Y son precisamente el Partido, los trabajadores y el pueblo en general quienes tienen que ir al frente de la batalla.
Los militantes congregados allí discutieron temas referentes a las indisciplinas, el enfrentamiento a los delitos de corrupción, la asistencia a las reuniones, el rechazo a la improvisación y la necesidad de una mayor exigencia de los cuadros. También se pronunciaron sobre las respuestas a los planteamientos surgidos tras el discurso de Raúl, y la solución local e inmediata de muchos de ellos.
En la reunión de balance estuvieron presentes además Pedro Sáez, miembro del Buró Político y primer secretario del Partido en la capital; Víctor Gaute, miembro del Secretariado del PCC; Ernesto Jústiz, máximo dirigente de la organización en el Cerro, quien fue ratificado al frente del Comité Municipal.
miércoles, 23 de enero de 2008
Nueva reflexion de nuestro comandante en jefe :"Lula"
(Primera Parte)
De forma espontánea decidió visitar Cuba por segunda vez como Presidente de Brasil, aunque mi salud no le garantizara un encuentro conmigo.
Antes, como él mismo dijo, visitaba la Isla casi todos los años. Lo conocí en ocasión del primer aniversario de la Revolución Sandinista en la casa de Sergio Ramírez, entonces vicepresidente del país. Digo de paso que este último de cierta forma me engañó. Cuando leí su libro Castigo Divino —excelente narración—, llegué a creer que era un caso real ocurrido en Nicaragua, con todos los enredos legales que son habituales en las antiguas colonias españolas; él mismo me contó un día que era ficción pura.
También me encontré allí con Frei Betto, hoy crítico aunque no enemigo de Lula, y con el Padre Ernesto Cardenal, militante sandinista de izquierda y actual adversario de Daniel. Los dos escritores procedían de la Teología de la Liberación, una corriente progresista en la que siempre vimos un gran paso hacia la unidad de los revolucionarios y los pobres, más allá de su filosofía y sus creencias, ajustada a las condiciones concretas de lucha en América Latina y el Caribe.
Confieso, sin embargo, que veía en el Padre Ernesto Cardenal, a diferencia de otros en la dirección de Nicaragua, una estampa del sacrificio y las privaciones cual monje medieval. Era un verdadero prototipo de pureza. Dejo a un lado otros que, menos consecuentes, alguna vez fueron revolucionarios, incluso militantes de extrema izquierda en Centroamérica y otras áreas, que después se pasaron con armas y bagajes, por ansias de bienestar y dinero, a las filas del imperio.
¿Qué tiene que ver lo relatado con Lula? Mucho. Nunca fue un extremista de izquierda, ni ascendió a la condición de revolucionario a partir de posiciones filosóficas, sino de las de un obrero de origen muy humilde y fe cristiana, que trabajó duramente creando plusvalía para otros. En los obreros vio Carlos Marx a los sepultureros del sistema capitalista: "Proletarios de todos los países, uníos", proclamó. Lo razona y demuestra con irrebatible lógica; se complace y se burla demostrando cuán cínicas eran las mentiras empleadas para acusar a los comunistas. Si las ideas de Marx eran justas entonces, cuando todo parecía depender de la lucha de clases y el desarrollo de las fuerzas productivas, la ciencia y la técnica, que diera sustento a la creación de bienes indispensables para satisfacer las necesidades humanas, hay factores absolutamente nuevos que le dan la razón y a la vez chocan contra sus nobles objetivos.
Nuevas necesidades surgieron que pueden dar al traste con los objetivos de una sociedad sin explotadores ni explotados. Entre estas nuevas necesidades surge la de la supervivencia humana. Del cambio de clima no había idea en los tiempos de Marx. Engels y él conocían sobradamente que un día el sol se apagaría al consumir toda su energía. Pocos años después del Manifiesto nacieron otros hombres que profundizarían en el campo de la ciencia y los conocimientos de las leyes químicas, físicas y biológicas que rigen el Universo, desconocidas entonces. ¿En manos de quiénes estarían esos conocimientos? Aunque estos continuaran desarrollándose, e incluso superándose, y de nuevo se nieguen y contradigan en parte sus teorías, los nuevos conocimientos no están en manos de los pueblos pobres, que en la actualidad integran las tres cuartas partes de la población mundial. Están en manos de un grupo privilegiado de potencias capitalistas ricas y desarrolladas, asociadas al imperio más poderoso que existió jamás, construido sobre las bases de una economía globalizada, regida por las propias leyes del capitalismo que Marx describió y desmenuzó a fondo.
Hoy, que la humanidad sufre todavía esas realidades en virtud de la propia dialéctica de los acontecimientos, debemos hacer frente a esos peligros.
¿Cómo se comportó el proceso de la revolución en Cuba? Sobre distintos episodios de esa etapa se ha escrito bastante en nuestra prensa durante las últimas semanas. Se rinde tributo a distintas fechas históricas en los días que corresponde a los aniversarios que cumplen cifras redondas de cinco o diez años. Eso es justo, pero debemos evitar que en la suma de tantos hechos descritos por cada órgano o espacio, según sus criterios, no seamos capaces de verlos en el contexto del desarrollo histórico de nuestra Revolución, pese al esfuerzo de los magníficos analistas de que disponemos.
Para mí, unidad significa compartir el combate, los riesgos, los sacrificios, los objetivos, ideas, conceptos y estrategias, a los que se llega mediante debates y análisis. Unidad significa la lucha común contra anexionistas, vendepatrias y corruptos que no tienen nada que ver con un militante revolucionario. A esa unidad en torno a la idea de la independencia y contra el imperio que avanzaba sobre los pueblos de América, es a la que me referí siempre. Hace unos días volví a leerla cuando Granma la publicó en vísperas de nuestras elecciones, y Juventud Rebelde reprodujo un facsímil de mi puño y letra sobre la idea.
La vieja consigna prerrevolucionaria de unidad no tiene nada que ver con el concepto, pues en nuestro país no existen hoy organizaciones políticas buscando poder. Debemos evitar que, en el enorme mar de criterios tácticos, se diluyan las líneas estratégicas e imaginemos situaciones inexistentes.
En un país intervenido por Estados Unidos, en medio de su lucha solitaria por la independencia de la última colonia española junto a la hermana Puerto Rico —"de un pájaro las dos alas"—, los sentimientos nacionales eran muy profundos.
Los productores reales de azúcar, que eran los esclavos recién liberados y los campesinos, muchos de ellos combatientes del Ejército Libertador, convertidos en precaristas o carentes totalmente de tierras, que eran lanzados a los cortes de caña en grandes latifundios creados por compañías de Estados Unidos o terratenientes cubanos que heredaban, compraban o robaban tierra, eran materia prima propicia para las ideas revolucionarias.
Julio Antonio Mella, fundador del Partido Comunista junto a Baliño —quien conoció a Martí y con él creó el Partido que conduciría a la independencia de Cuba—, tomó la bandera, sumó a ella el entusiasmo que emergía de la Revolución de Octubre, y le entregó a esta causa su propia sangre de joven intelectual conquistado por las ideas revolucionarias. La sangre comunista de Jesús Menéndez se sumó a la de Mella 18 años después.
Los adolescentes y jóvenes que estudiábamos en escuelas privadas ni siquiera habíamos oído hablar de Mella. Nuestra procedencia de clase o grupo social con mayores ingresos que el resto de la población nos condenaba como seres humanos a ser la parte egoísta y explotadora de la sociedad.
Tuve el privilegio de llegar a la Revolución a través de las ideas, escaparme del aburrido destino por el que me conducía la vida. En otros momentos expliqué por qué. Ahora lo recuerdo sólo en el contexto de lo que escribo.
El odio a Batista por su represión y sus crímenes era tan grande, que nadie reparó en las ideas que expresé en mi defensa ante el Tribunal de Santiago de Cuba, donde incluso un libro de Lenin impreso en la URSS —que provino de los créditos de que yo disfrutaba en la librería del Partido Socialista Popular de Carlos III en La Habana— encontraron en las pertenencias de los combatientes. "Quien no lea a Lenin es un ignorante", les espeté en medio del interrogatorio en las primeras sesiones del juicio oral, cuando lo sacaron a relucir como elemento acusatorio. Todavía me juzgaban junto a los demás prisioneros sobrevivientes.
No se comprendería bien lo que afirmo si no se tiene en cuenta que en el momento en que atacamos el Moncada, el 26 de Julio de 1953, acción que fue debida a los esfuerzos organizativos de más de un año sin contar con nadie más que con nosotros mismos, prevalecía en la URSS la política de Stalin, quien murió repentinamente meses antes. Era un militante honesto y consagrado, quien más tarde cometió graves errores que lo llevaron a posiciones sumamente conservadoras y cautelosas. Si una revolución como la nuestra hubiera tenido éxito entonces, la URSS no habría hecho por Cuba lo que más tarde hizo la dirección soviética, liberada ya de aquellos métodos oscuros y tortuosos, entusiasmada con la revolución socialista que estalló en nuestro país. Eso lo comprendí bien a pesar de las justas críticas que por hechos sobradamente conocidos en su momento hice a Jruschov.
La URSS poseía el ejército más poderoso de todos los contendientes en la Segunda Guerra Mundial, solo que estaba purgado y desmovilizado. Su jefe subestimó las amenazas y las teorías belicistas de Hitler. Desde la propia capital de Japón, un importante y prestigioso agente de la Inteligencia soviética le había comunicado la inminencia del ataque, el 22 de junio de 1941. Este sorprendió al país, que no estaba en alarma de combate. Muchos oficiales estaban de pase. Aun sin los jefes de unidades de más experiencia, que fueron sustituidos, de haber sido alertados y desplegados, los nazis habrían chocado con fuerzas poderosas desde el primer instante y no habrían destruido en tierra la mayor parte de la aviación de combate. Peor todavía que la purga fue la sorpresa. Los soldados soviéticos no se rendían cuando les hablaban de tanques enemigos en la retaguardia, como hicieron los demás ejércitos de la Europa capitalista. En los momentos más críticos, con frío por debajo de cero, los patriotas siberianos echaron a andar los tornos de las fábricas de armamentos que previsoramente Stalin había trasladado a las profundidades del territorio soviético.
Según me contaron los propios dirigentes de la URSS cuando visité ese gran país en abril de 1963, los combatientes revolucionarios rusos, curtidos en la lucha contra la intervención extranjera en virtud de la cual se enviaron tropas a combatir la revolución bolchevique, dejándola posteriormente bloqueada y aislada, habían establecido relaciones e intercambiado experiencias con los oficiales alemanes, de tradición militarista prusiana, humillados por el Tratado de Versalles, que puso fin a la Primera Guerra Mundial.
Los servicios de Inteligencia de las SS introdujeron la intriga contra muchos que eran en su inmensa mayoría leales a la Revolución. Movido por una desconfianza que se tornó enfermiza, Stalin purgó a 3 de los 5 Mariscales, 13 de los 15 Comandantes de Ejército, 8 de los 9 Almirantes, 50 de los 57 Generales de Cuerpo de Ejército, 154 de los 186 Generales de División, el ciento por ciento de los Comisarios de Ejército y 25 de los 28 Comisarios de los Cuerpos de Ejército de la Unión Soviética, en los años que precedieron a la Gran Guerra Patria.
Aquellos graves errores costaron a la URSS una enorme destrucción y más de 20 millones de vidas; algunos afirman que 27.
En 1943 se desató con retraso la última ofensiva de primavera de los nazis por el famoso y tentador saliente de Kursk, con 900 mil soldados, 2,700 tanques y 2,000 aviones. Los soviéticos, conocedores de la psicología enemiga, esperaron en aquella trampa el seguro ataque con un millón 200 mil hombres, 3,300 tanques, 2,400 aviones y 20,000 piezas de artillería. Dirigidos por Zhúkov y el propio Stalin, destrozaron la última ofensiva de Hitler.
En 1945, los soldados soviéticos avanzaron incontenibles hasta tomar la cúpula de la Cancillería alemana en Berlín, donde izaron la bandera roja teñida con la sangre de tantos caídos.
Observo un momento la corbata roja de Lula y le pregunto: ¿esa te la regaló Chávez? Se sonríe y responde: Ahora le voy a enviar algunas camisas, ya que él se queja de que el cuello de las suyas está muy duro, y se las voy a buscar en Bahía para regalárselas.
Me pidió que le diera algunas de las fotos que tomé.
Cuando comentó que estaba muy impresionado por mi salud, le respondí que me dedicaba a pensar y a escribir. Nunca en mi vida había pensado tanto. Le conté que, concluida mi visita a Córdoba, Argentina, donde había asistido a una reunión con numerosos líderes, entre ellos él, regresé, y participé luego en dos actos por el Aniversario del 26 de Julio. Estaba revisando el libro de Ramonet. Le había respondido todas sus preguntas. No había tomado muy a pecho la cosa. Creía que era algo muy rápido, como las entrevistas de Frei Betto y Tomás Borge. Luego me esclavicé con el libro del escritor francés, ya a punto de publicarse sin revisión mía con parte de las respuestas tomadas a vuelo. Por aquellos días casi ni dormía.
Cuando enfermé gravemente la noche del 26 y la madrugada del 27 de julio, pensé que sería el final, y mientras los médicos luchaban por mi vida, el jefe de despacho del Consejo de Estado leía a exigencia mía el texto, y yo dictaba los arreglos pertinentes.
Fidel Castro Ruz
Enero 22 de 2008
De forma espontánea decidió visitar Cuba por segunda vez como Presidente de Brasil, aunque mi salud no le garantizara un encuentro conmigo.
Antes, como él mismo dijo, visitaba la Isla casi todos los años. Lo conocí en ocasión del primer aniversario de la Revolución Sandinista en la casa de Sergio Ramírez, entonces vicepresidente del país. Digo de paso que este último de cierta forma me engañó. Cuando leí su libro Castigo Divino —excelente narración—, llegué a creer que era un caso real ocurrido en Nicaragua, con todos los enredos legales que son habituales en las antiguas colonias españolas; él mismo me contó un día que era ficción pura.
También me encontré allí con Frei Betto, hoy crítico aunque no enemigo de Lula, y con el Padre Ernesto Cardenal, militante sandinista de izquierda y actual adversario de Daniel. Los dos escritores procedían de la Teología de la Liberación, una corriente progresista en la que siempre vimos un gran paso hacia la unidad de los revolucionarios y los pobres, más allá de su filosofía y sus creencias, ajustada a las condiciones concretas de lucha en América Latina y el Caribe.
Confieso, sin embargo, que veía en el Padre Ernesto Cardenal, a diferencia de otros en la dirección de Nicaragua, una estampa del sacrificio y las privaciones cual monje medieval. Era un verdadero prototipo de pureza. Dejo a un lado otros que, menos consecuentes, alguna vez fueron revolucionarios, incluso militantes de extrema izquierda en Centroamérica y otras áreas, que después se pasaron con armas y bagajes, por ansias de bienestar y dinero, a las filas del imperio.
¿Qué tiene que ver lo relatado con Lula? Mucho. Nunca fue un extremista de izquierda, ni ascendió a la condición de revolucionario a partir de posiciones filosóficas, sino de las de un obrero de origen muy humilde y fe cristiana, que trabajó duramente creando plusvalía para otros. En los obreros vio Carlos Marx a los sepultureros del sistema capitalista: "Proletarios de todos los países, uníos", proclamó. Lo razona y demuestra con irrebatible lógica; se complace y se burla demostrando cuán cínicas eran las mentiras empleadas para acusar a los comunistas. Si las ideas de Marx eran justas entonces, cuando todo parecía depender de la lucha de clases y el desarrollo de las fuerzas productivas, la ciencia y la técnica, que diera sustento a la creación de bienes indispensables para satisfacer las necesidades humanas, hay factores absolutamente nuevos que le dan la razón y a la vez chocan contra sus nobles objetivos.
Nuevas necesidades surgieron que pueden dar al traste con los objetivos de una sociedad sin explotadores ni explotados. Entre estas nuevas necesidades surge la de la supervivencia humana. Del cambio de clima no había idea en los tiempos de Marx. Engels y él conocían sobradamente que un día el sol se apagaría al consumir toda su energía. Pocos años después del Manifiesto nacieron otros hombres que profundizarían en el campo de la ciencia y los conocimientos de las leyes químicas, físicas y biológicas que rigen el Universo, desconocidas entonces. ¿En manos de quiénes estarían esos conocimientos? Aunque estos continuaran desarrollándose, e incluso superándose, y de nuevo se nieguen y contradigan en parte sus teorías, los nuevos conocimientos no están en manos de los pueblos pobres, que en la actualidad integran las tres cuartas partes de la población mundial. Están en manos de un grupo privilegiado de potencias capitalistas ricas y desarrolladas, asociadas al imperio más poderoso que existió jamás, construido sobre las bases de una economía globalizada, regida por las propias leyes del capitalismo que Marx describió y desmenuzó a fondo.
Hoy, que la humanidad sufre todavía esas realidades en virtud de la propia dialéctica de los acontecimientos, debemos hacer frente a esos peligros.
¿Cómo se comportó el proceso de la revolución en Cuba? Sobre distintos episodios de esa etapa se ha escrito bastante en nuestra prensa durante las últimas semanas. Se rinde tributo a distintas fechas históricas en los días que corresponde a los aniversarios que cumplen cifras redondas de cinco o diez años. Eso es justo, pero debemos evitar que en la suma de tantos hechos descritos por cada órgano o espacio, según sus criterios, no seamos capaces de verlos en el contexto del desarrollo histórico de nuestra Revolución, pese al esfuerzo de los magníficos analistas de que disponemos.
Para mí, unidad significa compartir el combate, los riesgos, los sacrificios, los objetivos, ideas, conceptos y estrategias, a los que se llega mediante debates y análisis. Unidad significa la lucha común contra anexionistas, vendepatrias y corruptos que no tienen nada que ver con un militante revolucionario. A esa unidad en torno a la idea de la independencia y contra el imperio que avanzaba sobre los pueblos de América, es a la que me referí siempre. Hace unos días volví a leerla cuando Granma la publicó en vísperas de nuestras elecciones, y Juventud Rebelde reprodujo un facsímil de mi puño y letra sobre la idea.
La vieja consigna prerrevolucionaria de unidad no tiene nada que ver con el concepto, pues en nuestro país no existen hoy organizaciones políticas buscando poder. Debemos evitar que, en el enorme mar de criterios tácticos, se diluyan las líneas estratégicas e imaginemos situaciones inexistentes.
En un país intervenido por Estados Unidos, en medio de su lucha solitaria por la independencia de la última colonia española junto a la hermana Puerto Rico —"de un pájaro las dos alas"—, los sentimientos nacionales eran muy profundos.
Los productores reales de azúcar, que eran los esclavos recién liberados y los campesinos, muchos de ellos combatientes del Ejército Libertador, convertidos en precaristas o carentes totalmente de tierras, que eran lanzados a los cortes de caña en grandes latifundios creados por compañías de Estados Unidos o terratenientes cubanos que heredaban, compraban o robaban tierra, eran materia prima propicia para las ideas revolucionarias.
Julio Antonio Mella, fundador del Partido Comunista junto a Baliño —quien conoció a Martí y con él creó el Partido que conduciría a la independencia de Cuba—, tomó la bandera, sumó a ella el entusiasmo que emergía de la Revolución de Octubre, y le entregó a esta causa su propia sangre de joven intelectual conquistado por las ideas revolucionarias. La sangre comunista de Jesús Menéndez se sumó a la de Mella 18 años después.
Los adolescentes y jóvenes que estudiábamos en escuelas privadas ni siquiera habíamos oído hablar de Mella. Nuestra procedencia de clase o grupo social con mayores ingresos que el resto de la población nos condenaba como seres humanos a ser la parte egoísta y explotadora de la sociedad.
Tuve el privilegio de llegar a la Revolución a través de las ideas, escaparme del aburrido destino por el que me conducía la vida. En otros momentos expliqué por qué. Ahora lo recuerdo sólo en el contexto de lo que escribo.
El odio a Batista por su represión y sus crímenes era tan grande, que nadie reparó en las ideas que expresé en mi defensa ante el Tribunal de Santiago de Cuba, donde incluso un libro de Lenin impreso en la URSS —que provino de los créditos de que yo disfrutaba en la librería del Partido Socialista Popular de Carlos III en La Habana— encontraron en las pertenencias de los combatientes. "Quien no lea a Lenin es un ignorante", les espeté en medio del interrogatorio en las primeras sesiones del juicio oral, cuando lo sacaron a relucir como elemento acusatorio. Todavía me juzgaban junto a los demás prisioneros sobrevivientes.
No se comprendería bien lo que afirmo si no se tiene en cuenta que en el momento en que atacamos el Moncada, el 26 de Julio de 1953, acción que fue debida a los esfuerzos organizativos de más de un año sin contar con nadie más que con nosotros mismos, prevalecía en la URSS la política de Stalin, quien murió repentinamente meses antes. Era un militante honesto y consagrado, quien más tarde cometió graves errores que lo llevaron a posiciones sumamente conservadoras y cautelosas. Si una revolución como la nuestra hubiera tenido éxito entonces, la URSS no habría hecho por Cuba lo que más tarde hizo la dirección soviética, liberada ya de aquellos métodos oscuros y tortuosos, entusiasmada con la revolución socialista que estalló en nuestro país. Eso lo comprendí bien a pesar de las justas críticas que por hechos sobradamente conocidos en su momento hice a Jruschov.
La URSS poseía el ejército más poderoso de todos los contendientes en la Segunda Guerra Mundial, solo que estaba purgado y desmovilizado. Su jefe subestimó las amenazas y las teorías belicistas de Hitler. Desde la propia capital de Japón, un importante y prestigioso agente de la Inteligencia soviética le había comunicado la inminencia del ataque, el 22 de junio de 1941. Este sorprendió al país, que no estaba en alarma de combate. Muchos oficiales estaban de pase. Aun sin los jefes de unidades de más experiencia, que fueron sustituidos, de haber sido alertados y desplegados, los nazis habrían chocado con fuerzas poderosas desde el primer instante y no habrían destruido en tierra la mayor parte de la aviación de combate. Peor todavía que la purga fue la sorpresa. Los soldados soviéticos no se rendían cuando les hablaban de tanques enemigos en la retaguardia, como hicieron los demás ejércitos de la Europa capitalista. En los momentos más críticos, con frío por debajo de cero, los patriotas siberianos echaron a andar los tornos de las fábricas de armamentos que previsoramente Stalin había trasladado a las profundidades del territorio soviético.
Según me contaron los propios dirigentes de la URSS cuando visité ese gran país en abril de 1963, los combatientes revolucionarios rusos, curtidos en la lucha contra la intervención extranjera en virtud de la cual se enviaron tropas a combatir la revolución bolchevique, dejándola posteriormente bloqueada y aislada, habían establecido relaciones e intercambiado experiencias con los oficiales alemanes, de tradición militarista prusiana, humillados por el Tratado de Versalles, que puso fin a la Primera Guerra Mundial.
Los servicios de Inteligencia de las SS introdujeron la intriga contra muchos que eran en su inmensa mayoría leales a la Revolución. Movido por una desconfianza que se tornó enfermiza, Stalin purgó a 3 de los 5 Mariscales, 13 de los 15 Comandantes de Ejército, 8 de los 9 Almirantes, 50 de los 57 Generales de Cuerpo de Ejército, 154 de los 186 Generales de División, el ciento por ciento de los Comisarios de Ejército y 25 de los 28 Comisarios de los Cuerpos de Ejército de la Unión Soviética, en los años que precedieron a la Gran Guerra Patria.
Aquellos graves errores costaron a la URSS una enorme destrucción y más de 20 millones de vidas; algunos afirman que 27.
En 1943 se desató con retraso la última ofensiva de primavera de los nazis por el famoso y tentador saliente de Kursk, con 900 mil soldados, 2,700 tanques y 2,000 aviones. Los soviéticos, conocedores de la psicología enemiga, esperaron en aquella trampa el seguro ataque con un millón 200 mil hombres, 3,300 tanques, 2,400 aviones y 20,000 piezas de artillería. Dirigidos por Zhúkov y el propio Stalin, destrozaron la última ofensiva de Hitler.
En 1945, los soldados soviéticos avanzaron incontenibles hasta tomar la cúpula de la Cancillería alemana en Berlín, donde izaron la bandera roja teñida con la sangre de tantos caídos.
Observo un momento la corbata roja de Lula y le pregunto: ¿esa te la regaló Chávez? Se sonríe y responde: Ahora le voy a enviar algunas camisas, ya que él se queja de que el cuello de las suyas está muy duro, y se las voy a buscar en Bahía para regalárselas.
Me pidió que le diera algunas de las fotos que tomé.
Cuando comentó que estaba muy impresionado por mi salud, le respondí que me dedicaba a pensar y a escribir. Nunca en mi vida había pensado tanto. Le conté que, concluida mi visita a Córdoba, Argentina, donde había asistido a una reunión con numerosos líderes, entre ellos él, regresé, y participé luego en dos actos por el Aniversario del 26 de Julio. Estaba revisando el libro de Ramonet. Le había respondido todas sus preguntas. No había tomado muy a pecho la cosa. Creía que era algo muy rápido, como las entrevistas de Frei Betto y Tomás Borge. Luego me esclavicé con el libro del escritor francés, ya a punto de publicarse sin revisión mía con parte de las respuestas tomadas a vuelo. Por aquellos días casi ni dormía.
Cuando enfermé gravemente la noche del 26 y la madrugada del 27 de julio, pensé que sería el final, y mientras los médicos luchaban por mi vida, el jefe de despacho del Consejo de Estado leía a exigencia mía el texto, y yo dictaba los arreglos pertinentes.
Fidel Castro Ruz
Enero 22 de 2008
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