El General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, acudió en la tarde del 21 de mayo a firmar el Libro de Condolencias abierto en la Embajada de la República Popular China en La Habana, en homenaje a las víctimas del terremoto que afectó a la provincia de Sichuan el lunes 12 de mayo.
En la sede diplomática, el compañero Raúl fue recibido por el Embajador Zhao Rongxian, a quien trasladó también las más sentidas condolencias del compañero Fidel y del pueblo cubano.
Asistieron además a la firma del libro los Vicepresidentes del Consejo de Estado, Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque; General de Cuerpo de Ejército Abelardo Colomé Ibarra; Carlos Lage Dávila y Esteban Lazo Hernández. Estuvieron presentes asimismo el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, Ministro de Informática y las Comunicaciones; Álvaro López Miera, Jefe del Estado Mayor General de las FAR y Felipe Pérez Roque, Ministro de Relaciones Exteriores.
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jueves, 22 de mayo de 2008
miércoles, 21 de mayo de 2008
China, más unida
Ante la terrible inclemencia natural que ha clavado una punzante daga en el flanco suroeste de la República Popular China, ningún visitante puede sustraerse al momento de inmenso dolor que vive este pueblo por la pérdida de tantas vidas humanas.
Aunque uno se encuentre a miles de kilómetros, como en nuestro caso en Beijing, la populosa capital olímpica del presente 2008, resultan tan conmovedoras como desgarrantes las escenas de las zonas afectadas que a cada minuto pueden observarse mediante las transmisiones de televisión.
¡Toda China está de luto!
Este lunes, exactamente una semana después de haberse producido el devastador sismo de categoría 8 que asoló principalmente a la provincia de Sichuan, la gigantesca nación asiática de 1 300 millones de habitantes mostró su solidaria unidad al guardar tres evocadores minutos de silencio, con el torso en reverencia y la mirada clavada en el suelo, mientras las sirenas del país dejaban escapar sus habituales señales sonoras, en esta oportunidad a manera de lamento luctuoso.
Eran las 2:28 del mediodía, exactamente la hora en que siete fechas antes se produjera la embestida telúrica que segó casi 40 000 vidas, según cifras que continúan aumentando. Era el primero de tres días de duelo nacional.
¡Toda China está conmovida!
Mas, en medio de la congoja y el sufrimiento, de esa gran conmoción, desde las primeras horas de la catástrofe el pueblo chino ha dado muestras de su unidad, de la cohesión que lo convierte en bastión inexpugnable.
Está volcado masivamente —con la laboriosidad de una gigantesca colmena—, hacia la zonas de desastre, ya sea en labores de rescate y salvamento, de socorrismo con los heridos y cientos de miles de damnificados, en faena de transportación de suministros esenciales por tierra y por aire, en trabajos de limpieza de escombros, también en la expedita creación de facilidades temporales a fin de restituir el curso normal de la vida lo antes posible.
Las autoridades del Partido y del Gobierno han estado al frente desde los primeros instantes. También el Ejército con toda su logística.
La recuperación se garantizará, sin dejar de cumplir compromisos como los Juegos Olímpicos de agosto venidero. Su seguro andar organizativo se mantiene cronológicamente, como perfecto mecanismo.
Como paradigma que resulta tanto en admiración por parte de la familia olímpica, como deriva en incontenible cólera para los enemigos de la nación asiática que en vano han intentado desviar la atención de ese ejemplo.
Sacudido el país en sus fibras más sensibles por la tragedia, resulta incalculable el número de quienes se han ofrecido como voluntarios, igual se cuentan por cientos de millones los que han proporcionado su contribución económica, desde apreciables cantidades por parte de las grandes empresas, hasta el humilde trabajador o ama de casa que donó todos o gran parte de sus ahorros o de su salario.
Sin olvidar todos esos niños —el futuro—, que en las escuelas se abalanzan hacia las cajas de donativos para concretar un aporte cuyo valor más pleno no radica en la cuantía casi simbólica, sino en la forja de la solidaridad humana en sus mentes infantiles y en su individualidad.
Muy pocos países en el mundo pueden enfrentar con tantas posibilidades de vencer un fenómeno natural tan despiadado. Y salir fortalecido.
¡Toda China está más unida que nunca!
Aunque uno se encuentre a miles de kilómetros, como en nuestro caso en Beijing, la populosa capital olímpica del presente 2008, resultan tan conmovedoras como desgarrantes las escenas de las zonas afectadas que a cada minuto pueden observarse mediante las transmisiones de televisión.
¡Toda China está de luto!
Este lunes, exactamente una semana después de haberse producido el devastador sismo de categoría 8 que asoló principalmente a la provincia de Sichuan, la gigantesca nación asiática de 1 300 millones de habitantes mostró su solidaria unidad al guardar tres evocadores minutos de silencio, con el torso en reverencia y la mirada clavada en el suelo, mientras las sirenas del país dejaban escapar sus habituales señales sonoras, en esta oportunidad a manera de lamento luctuoso.
Eran las 2:28 del mediodía, exactamente la hora en que siete fechas antes se produjera la embestida telúrica que segó casi 40 000 vidas, según cifras que continúan aumentando. Era el primero de tres días de duelo nacional.
¡Toda China está conmovida!
Mas, en medio de la congoja y el sufrimiento, de esa gran conmoción, desde las primeras horas de la catástrofe el pueblo chino ha dado muestras de su unidad, de la cohesión que lo convierte en bastión inexpugnable.
Está volcado masivamente —con la laboriosidad de una gigantesca colmena—, hacia la zonas de desastre, ya sea en labores de rescate y salvamento, de socorrismo con los heridos y cientos de miles de damnificados, en faena de transportación de suministros esenciales por tierra y por aire, en trabajos de limpieza de escombros, también en la expedita creación de facilidades temporales a fin de restituir el curso normal de la vida lo antes posible.
Las autoridades del Partido y del Gobierno han estado al frente desde los primeros instantes. También el Ejército con toda su logística.
La recuperación se garantizará, sin dejar de cumplir compromisos como los Juegos Olímpicos de agosto venidero. Su seguro andar organizativo se mantiene cronológicamente, como perfecto mecanismo.
Como paradigma que resulta tanto en admiración por parte de la familia olímpica, como deriva en incontenible cólera para los enemigos de la nación asiática que en vano han intentado desviar la atención de ese ejemplo.
Sacudido el país en sus fibras más sensibles por la tragedia, resulta incalculable el número de quienes se han ofrecido como voluntarios, igual se cuentan por cientos de millones los que han proporcionado su contribución económica, desde apreciables cantidades por parte de las grandes empresas, hasta el humilde trabajador o ama de casa que donó todos o gran parte de sus ahorros o de su salario.
Sin olvidar todos esos niños —el futuro—, que en las escuelas se abalanzan hacia las cajas de donativos para concretar un aporte cuyo valor más pleno no radica en la cuantía casi simbólica, sino en la forja de la solidaridad humana en sus mentes infantiles y en su individualidad.
Muy pocos países en el mundo pueden enfrentar con tantas posibilidades de vencer un fenómeno natural tan despiadado. Y salir fortalecido.
¡Toda China está más unida que nunca!
jueves, 15 de mayo de 2008
Ascienden a más de 28 000 los muertos y desaparecidos por terremoto en China
A pesar de lluvias torrenciales y rutas intransitables, los soldados chinos se afanaban el miércoles por localizar sobrevivientes entre los edificios reducidos a escombros por el mayor sismo en China en más de 30 años, que ha causado, según las últimas cifras, alrededor de 28 000 muertos y desaparecidos.
LAS CIFRAS OFICIALES SUMAN CADA DÍA NUEVAS VÍCTIMAS.
El balance oficial del terremoto que el lunes sacudió el sudoeste de China es de más de 14 866 fallecidos, 25 788 sepultados y 14 051 desaparecidos, principalmente en la provincia de Sichuan, informó la agencia Xinhua.
Las pérdidas humanas no dejan de aumentar a medida de que llegan informaciones de las zonas más alejadas. Numerosas ciudades de los alrededores de Wenchuan, epicentro del movimiento telúrico, quedaron completamente asoladas.
"Ya no hay casas en numerosas ciudades y suburbios (del distrito de Wenchuan). Todo ha sido arrasado", afirmó Wang Yi, jefe de la unidad de la policía militarizada.
"La situación es peor de lo que nos temíamos", declaró un responsable local que logró llegar al pueblo escalando la montaña en Yingxiu.
Desde un amasijo de cemento y vigas de acero se escuchaban todavía gritos. Allí había una escuela borrada por la violencia del sismo y en la que sin ninguna herramienta, los vecinos de Yingxiu buscaban entre los escombros, según un relato de la agencia estatal China Nueva.
Los canales de televisión chinos difunden sin interrupción imágenes de cuerpos retirados de los escombros, pero también de sobrevivientes, a menudo heridos de gravedad. al derrumbarse una escuela, fábricas, hospitales o viviendas, dice AFP.
El primer ministro chino, Wen Jiabao, reiteró la importancia de salvar vidas, al tiempo que animó a los sobrevivientes a tener confianza en la reconstrucción de sus hogares.
LAS CIFRAS OFICIALES SUMAN CADA DÍA NUEVAS VÍCTIMAS.
El balance oficial del terremoto que el lunes sacudió el sudoeste de China es de más de 14 866 fallecidos, 25 788 sepultados y 14 051 desaparecidos, principalmente en la provincia de Sichuan, informó la agencia Xinhua.
Las pérdidas humanas no dejan de aumentar a medida de que llegan informaciones de las zonas más alejadas. Numerosas ciudades de los alrededores de Wenchuan, epicentro del movimiento telúrico, quedaron completamente asoladas.
"Ya no hay casas en numerosas ciudades y suburbios (del distrito de Wenchuan). Todo ha sido arrasado", afirmó Wang Yi, jefe de la unidad de la policía militarizada.
"La situación es peor de lo que nos temíamos", declaró un responsable local que logró llegar al pueblo escalando la montaña en Yingxiu.
Desde un amasijo de cemento y vigas de acero se escuchaban todavía gritos. Allí había una escuela borrada por la violencia del sismo y en la que sin ninguna herramienta, los vecinos de Yingxiu buscaban entre los escombros, según un relato de la agencia estatal China Nueva.
Los canales de televisión chinos difunden sin interrupción imágenes de cuerpos retirados de los escombros, pero también de sobrevivientes, a menudo heridos de gravedad. al derrumbarse una escuela, fábricas, hospitales o viviendas, dice AFP.
El primer ministro chino, Wen Jiabao, reiteró la importancia de salvar vidas, al tiempo que animó a los sobrevivientes a tener confianza en la reconstrucción de sus hogares.
miércoles, 14 de mayo de 2008
Aumenta cifra de víctimas por terremoto en China
La cifra de muertes por el terremoto del lunes en Sichuán, suroeste de China, ha superado los 12 000 y sigue aumentando, dijo Li Chengyun, vicegobernador provincial de Sichuan. Otras 26 206 personas resultaron heridas y más de 9 400 están sepultadas bajo los escombros, agregó.
EL PRIMER MINISTRO WEN JIABAO CON NIÑOS AFECTADOS POR LA CATÁSTROFE.
Li también presentó un desglose de la cifra de decesos: 161 en la Prefectura Autónoma Tibetana-Qiang, 7 395 en la ciudad de Mianyang, 2 648 en la de Deyang, 959 en la capital provincial de Chengdu y 700 en la de Guangyuan. Otras víctimas se reportaron en ciudades como Ya'an, Ziyang y en la Prefectura Autónoma Tibetana de Garze, reseña Xinhua.
El sismo, que tuvo su epicentro en el distrito Wenchuan de la provincia a las 2:28 p.m. hora local del lunes, sumió en el caos a la provincia. Más de 3,46 millones de casas quedaron destruidas.
Mientras tanto, el primer ministro chino, Wen Jiabao, recorrió algunas de las localidades más afectadas por el potente sismo de Sichuán, y prometió que la ayuda de emergencia ya está en camino.
Wen se encuentra en la zona desde ayer y encabeza un puesto de mando en la ciudad de Dujiangyan, una de las más dañadas, para coordinar los trabajos de rescate de los sobrevivientes y de auxilio a las víctimas, precisa PL.
El Ministerio de Salud Pública anunció que está movilizando a 2 000 médicos en todas las provincias del país para acudir en ayuda de los damnificados, miles de los cuales perdieron su hogar.
Wen Jiabao inspeccionó el estado en que quedaron las localidades de Dujiangyan, Deyang y Mianzhu, ubicadas todas al norte de Chengdú, la capital provincial, que fue la región donde se registró la mayor pérdida de vidas humanas.
Entretanto, una réplica sísmica de 6,1 grados en la escala de Richter estremeció este martes la provincia china de Sichuán, anunció el Buró Estatal de Sismología. La sacudida fue percibida fuertemente en esa urbe de 10 millones de habitantes y provocó que empleados de oficinas y otros negocios salieran a las calles por temor de una repetición de la catástrofe del lunes.
EL PRIMER MINISTRO WEN JIABAO CON NIÑOS AFECTADOS POR LA CATÁSTROFE.
Li también presentó un desglose de la cifra de decesos: 161 en la Prefectura Autónoma Tibetana-Qiang, 7 395 en la ciudad de Mianyang, 2 648 en la de Deyang, 959 en la capital provincial de Chengdu y 700 en la de Guangyuan. Otras víctimas se reportaron en ciudades como Ya'an, Ziyang y en la Prefectura Autónoma Tibetana de Garze, reseña Xinhua.
El sismo, que tuvo su epicentro en el distrito Wenchuan de la provincia a las 2:28 p.m. hora local del lunes, sumió en el caos a la provincia. Más de 3,46 millones de casas quedaron destruidas.
Mientras tanto, el primer ministro chino, Wen Jiabao, recorrió algunas de las localidades más afectadas por el potente sismo de Sichuán, y prometió que la ayuda de emergencia ya está en camino.
Wen se encuentra en la zona desde ayer y encabeza un puesto de mando en la ciudad de Dujiangyan, una de las más dañadas, para coordinar los trabajos de rescate de los sobrevivientes y de auxilio a las víctimas, precisa PL.
El Ministerio de Salud Pública anunció que está movilizando a 2 000 médicos en todas las provincias del país para acudir en ayuda de los damnificados, miles de los cuales perdieron su hogar.
Wen Jiabao inspeccionó el estado en que quedaron las localidades de Dujiangyan, Deyang y Mianzhu, ubicadas todas al norte de Chengdú, la capital provincial, que fue la región donde se registró la mayor pérdida de vidas humanas.
Entretanto, una réplica sísmica de 6,1 grados en la escala de Richter estremeció este martes la provincia china de Sichuán, anunció el Buró Estatal de Sismología. La sacudida fue percibida fuertemente en esa urbe de 10 millones de habitantes y provocó que empleados de oficinas y otros negocios salieran a las calles por temor de una repetición de la catástrofe del lunes.
lunes, 12 de mayo de 2008
Son ya 10 mil los muertos por terremoto en China
A 10 mil aumentó el número de muertos a causa del violento sismo ocurrido la víspera en la provincia china de Sichuán, a medida que los equipos de rescate avanzan hacia los lugares más aislados.
Al hacer público el estimado, el puesto de mando creado para coordinar las operaciones informó que decenas de vehículos militares se acercan a la localidad de Beichuán, el 80 por ciento de cuyas viviendas se desplomó.
La caravana estaba detenida a una decena de kilómetros del lugar debido al bloqueo de la ruta por los deslizamientos de tierra desde las montañas.
En algunos sitios hay rocas del tamaño de una casa en medio del camino, dijeron pobladores que pudieron escapar para pedir ayuda, pues mucha gente permanece bajo los escombros.
Las autoridades de la localidad de Deyang señalaron que unas 600 personas murieron y se calcula que otras dos mil 300 están atrapadas en las ruinas de casas y edificios.
En Dujiangyan, donde un centro escolar se vino abajo, hay centenares de alumnos muertos, aunque todavía las brigadas de socorro, con la ayuda de grúas y excavadoras, prosiguen la labor de llegar hasta los sobrevivientes.
También se reportó que en la ciudad de Mianyang, en el distrito de Anxian, hubo al menos 500 víctimas fatales y el 85 por ciento de las edificaciones colapsó.
Wang Bin, secretario del Partido Comunista de China en el distrito de Wenchuan, que fue el epicentro del sismo de 7,8 grados en la escala de Richter, se comunicó con las autoridades provinciales y anunció que unas 30 mil personas permanecen fuera de sus viviendas por temor.
También pidió el envío urgente de grupos médicos para tratar a los heridos, así como equipos técnicos para restablecer las comunicaciones, interrumpidas por el fenómeno telúrico.
El Ministerio de Salud Pública anunció el envío a Sichuán de 10 grupos médicos especializados, encargados también de la prevención de epidemias.
La Cruz Roja de China envió varios centenares de tiendas de campaña para albergar a personas que quedaron sin hogar.
El Buró de Sismología informó también que en la zona se han producido más de un millar de réplicas, algunas de hasta seis grados.
Al hacer público el estimado, el puesto de mando creado para coordinar las operaciones informó que decenas de vehículos militares se acercan a la localidad de Beichuán, el 80 por ciento de cuyas viviendas se desplomó.
La caravana estaba detenida a una decena de kilómetros del lugar debido al bloqueo de la ruta por los deslizamientos de tierra desde las montañas.
En algunos sitios hay rocas del tamaño de una casa en medio del camino, dijeron pobladores que pudieron escapar para pedir ayuda, pues mucha gente permanece bajo los escombros.
Las autoridades de la localidad de Deyang señalaron que unas 600 personas murieron y se calcula que otras dos mil 300 están atrapadas en las ruinas de casas y edificios.
En Dujiangyan, donde un centro escolar se vino abajo, hay centenares de alumnos muertos, aunque todavía las brigadas de socorro, con la ayuda de grúas y excavadoras, prosiguen la labor de llegar hasta los sobrevivientes.
También se reportó que en la ciudad de Mianyang, en el distrito de Anxian, hubo al menos 500 víctimas fatales y el 85 por ciento de las edificaciones colapsó.
Wang Bin, secretario del Partido Comunista de China en el distrito de Wenchuan, que fue el epicentro del sismo de 7,8 grados en la escala de Richter, se comunicó con las autoridades provinciales y anunció que unas 30 mil personas permanecen fuera de sus viviendas por temor.
También pidió el envío urgente de grupos médicos para tratar a los heridos, así como equipos técnicos para restablecer las comunicaciones, interrumpidas por el fenómeno telúrico.
El Ministerio de Salud Pública anunció el envío a Sichuán de 10 grupos médicos especializados, encargados también de la prevención de epidemias.
La Cruz Roja de China envió varios centenares de tiendas de campaña para albergar a personas que quedaron sin hogar.
El Buró de Sismología informó también que en la zona se han producido más de un millar de réplicas, algunas de hasta seis grados.
martes, 1 de abril de 2008
La victoria china (parte II)
Al estallar la Primera Guerra Mundial en 1914, China se une a los aliados. Para compensarla, le ofrecen que las concesiones alemanas en la provincia de Shandong, le serían devueltas al finalizar la contienda. Tras el Tratado de Versalles, impuesto por el presidente de Estados Unidos Woodrow Wilson a los amigos y a los enemigos, las colonias alemanas son transferidas a Japón, un aliado más poderoso que China.
Esta acción causó la protesta de miles de estudiantes que se congregaron en la Plaza Tiananmen el 4 de mayo de 1919. Allí se inició el primer movimiento nacionalista que triunfó en China. Se denominó "4 de Mayo". La pequeña burguesía y la burguesía nacional lo compartían con los obreros y los campesinos.
La corriente nacionalista había surgido a fines del siglo XIX y principios del XX, y se consolidó con la fundación del Kuomintang, es decir, Partido Nacional del Pueblo, encabezado por el doctor Sun Yat-sen, intelectual y revolucionario progresista que estaba muy influido por la Revolución Socialista de Octubre, con la cual reforzó sus relaciones.
El Partido Comunista de China se funda en un congreso que tuvo lugar entre el 23 de julio y 5 de agosto de 1921. Lenin envió representantes de la Internacional a ese congreso.
El movimiento comunista se dedicó a reunificar China. Entre los fundadores se encontraba el joven Mao Zedong. En los años 1923 y 1924 se conforma el Frente Único Antiimperialista entre el PCCh y el Kuomintang.
En marzo de 1925 muere Sun Yat-sen y Chiang Kai-shek toma el mando, dedicándose a controlar bajo su rígida jefatura el sur de China, en particular la zona de Shanghai.
Chiang no simpatizaba con la doctrina comunista, y en 1927 inició un proceso represivo en gran escala contra los comunistas en las unidades del Ejército Nacional Revolucionario, sindicatos y otras áreas sociales del país, especialmente en Shanghai. También reprimió fuertemente a la izquierda dentro del Kuomintang.
Después de 5 meses de ocupación militar de Manchuria, Japón estableció en 1932 el estado del Manchukuo, lo que constituía una gran amenaza para China. Chiang Kai-shek lanzó cinco campañas de cerco y aniquilamiento contra los comunistas, que se hicieron fuertes en las bases constituidas al sur del país.
Con los que lograron escapar de la traición de Chiang Kai-shek en 1927, Mao Zedong dirigió en el área montañosa de las provincias de Jiangsu y Fujian el establecimiento, en un amplio territorio, del centro de resistencia armada con un fuerte núcleo de comunistas consecuentes y bien organizados, que se calificó de República Soviética de China.
Enfrentados a las fuerzas nacionalistas muy superiores de Chiang Kai-shek, alrededor de 100 mil combatientes chinos, bajo la dirección de Mao, inician en 1934 la Gran Marcha hacia el noroeste, bordeando el centro, un recorrido de más de 6 mil kilómetros, luchando constantemente a lo largo de la ruta durante más de un año, lo que constituyó una hazaña sin precedentes y convirtió a Mao en el líder indiscutible del Partido y de la Revolución en China. La aplicación de las ideas de Marx y Lenin a las circunstancias políticas, económicas, naturales, geográficas, sociales y culturales de China, lo consagraron como genial estratega político y militar de la liberación de un país cuyo peso en el mundo actual no puede ser subestimado.
La segunda guerra chino japonesa se inicia el 7 de julio de 1937. Los japoneses provocaron deliberadamente el incidente que desató la contienda. Un soldado nipón desaparece cuando su ejército realizaba una parada militar en el puente Marco Polo, sobre un río situado a unos 16 kilómetros del oeste de Beijing. Culpan al ejército chino, situado al otro lado del río, de haber secuestrado al soldado, y se provoca un combate de varias horas. Este aparece de nuevo, casi de inmediato. Era falsa la denuncia, pero el comandante japonés ya había ordenado atacar. Tokio exige condiciones inaceptables para China, presentadas con la habitual arrogancia, y ordena el envío de tres divisiones equipadas con sus mejores armas. En pocas semanas, el Ejército japonés controló el pasillo este oeste desde el Golfo de Chihli —hoy Bo Hai— hasta Beijing.
De Beijing se dirige hasta Nanjing, sede del gobierno de Chiang Kai-shek. Llevaron a cabo una de las campañas terroristas más horrendas de las guerras modernas. La ciudad fue arrasada, igual que otras similares; decenas de miles de mujeres fueron violadas y cientos de miles de personas asesinadas brutalmente.
El Partido Comunista de China había priorizado la lucha por la unidad nacional frente al plan japonés, cuyo objetivo era apoderarse del enorme país con sus recursos naturales y someter a más de 500 millones de chinos a despiadada servidumbre. Japón buscaba espacio vital. Su conducta fue una mezcla de capitalismo con racismo: era la versión japonesa del fascismo.
El Frente Unido Antijaponés estaba ya vigente ese propio año 1937. Los nacionalistas estaban también conscientes del peligro. Japón ocupó la mayoría de las ciudades costeras. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, las bajas chinas sumarían millones.
Durante la épica contienda, los comunistas intensificaron su lucha contra los invasores, ocasionándoles sensibles daños.
Estados Unidos prestó ayuda a los comunistas y a los nacionalistas. Como veía que su entrada en la guerra era inminente, solicitó al gobierno chino autorización para enviar una escuadrilla de voluntarios. Se creó así la unidad aérea de los Tigres Voladores. Roosevelt envió al capitán Lee Chenault, que estaba retirado y en el desempeño de su tarea este expresaba su admiración por la disciplina, las tácticas y la eficacia de los combatientes comunistas.
Después del ataque a Pearl Harbor, en diciembre de 1941, Estados Unidos entró en la guerra. Sin embargo, en ningún momento Japón pudo mover sus tropas élites de China, que al final de la contienda sumaban un millón de soldados.
Chiang Kai-shek, convertido por la administración Truman —que en un acto de terror usó las armas nucleares sobre la población civil de Japón— en el hombre fuerte de Estados Unidos, reanuda la guerra civil anticomunista, pero sus desmoralizadas tropas no podían resistir la ola incontenible del Ejército Popular Chino.
Cuando terminó esa guerra, en octubre de 1949, los del Kuomintang, apoyados por Estados Unidos, escaparon hacia Taiwán, donde establecieron un gobierno anticomunista con pleno respaldo yanqui. Chiang Kai-shek utilizó la Flota de Estados Unidos en su viaje hacia Taiwán.
¿Es acaso China un oscuro rincón del mundo?
Antes de que se edificara Troya y circularan por las ciudades-estado de Grecia la Ilíada y la Odisea, creaciones sin duda maravillosas de la inteligencia humana, ya en las amplias márgenes del Río Amarillo se desarrollaba una civilización que abarcaba millones de personas.
La cultura china tiene sus raíces en la dinastía Zhou, 2,000 años antes de Cristo. Su escritura peculiar se basa en varios miles de signos gráficos, que representan por lo general palabras o morfemas del idioma, término de la lingüística moderna poco conocido por el público no familiarizado con el tema. Todos estamos lejos de comprender la misteriosa magia de esa lengua, cuyo aprendizaje desarrolla la inteligencia natural de los niños chinos.
Muchos productos que surgieron de China, como la pólvora, la brújula y otros, eran desconocidos por completo en el Viejo Continente. Si los vientos soplaran en sentido inverso de la ruta seguida por Colón, tal vez los chinos habrían descubierto a Europa.
Desde el año 2000, en Taiwán estaba gobernando un partido cuya política neoliberal y proimperialista era peor todavía que la tradicional del Kuomintang, partidario decidido de quebrar el principio de una sola China, históricamente proclamado por el Partido Comunista de China. Este espinoso asunto podía desatar una guerra de imprevisibles consecuencias, como moderna espada de Damocles sobre las cabezas de más de 1,300 millones de chinos.
La elección el pasado 23 de marzo del candidato del antiguo partido que fue la base política de Chiang Kai-shek constituyó sin duda, en los hechos, una victoria política y moral de China. Aleja del poder en Taiwán a un partido que, habiendo gobernado durante casi ocho años, estaba a punto de dar nuevos y funestos pasos.
Según informan las agencias, fue aplastante su derrota, al obtener solo 4,4 millones de votos de los 17,3 millones de electores con derecho a votar.
El nuevo Presidente tomará posesión el 20 de mayo. "Firmaremos un Tratado de Paz con China", declaró.
Los cables informan que "Ma Ying-jeou es partidario de la creación de un Mercado Común con China, principal socio comercial de la isla".
La República Popular China se muestra digna y cautelosa sobre el espinoso asunto. El portavoz de la Oficina de Taiwán en el Consejo Estatal de Pekín declaró que la victoria de Ma Ying-jeou prueba que "la independencia no es popular entre los taiwaneses".
En este lacónico mensaje se dice mucho.
En obras elaboradas por prestigiosos investigadores de Estados Unidos, se divulgó lo ocurrido en el territorio chino del Tíbet.
El libro La guerra secreta de la CIA en el Tíbet, de Kenneth Conboy —University Press, de Kansas—, se describe la sucia entraña de la conspiración. William Leary lo define como "un estudio excelente e impresionante sobre una de las operaciones secretas de la CIA más importantes durante la guerra fría".
En el curso de dos siglos, ni un solo país en el mundo había reconocido el Tíbet como nación independiente. Lo consideraban parte integrante de China. En 1950 India lo conceptuaba de esa forma, después del triunfo de la revolución comunista. Inglaterra adoptó la misma conducta. Estados Unidos hasta la Segunda Guerra Mundial lo consideraba parte de China, e incluso presionaba a Inglaterra en ese sentido. Tras la guerra, en cambio, lo vieron como un baluarte religioso contra el comunismo.
Cuando la República Popular China aplicó la reforma agraria en los territorios tibetanos, su élite social no aceptó que sus propiedades e intereses fuesen afectados. Esto condujo a un levantamiento armado en 1959. La rebelión armada en el Tíbet —a diferencia de la de Guatemala, Cuba y otros países, donde actuaron con apremio— fue preparada durante años por los servicios secretos de Estados Unidos, según consta en las investigaciones mencionadas anteriormente.
Otro libro —que es apologético en este caso de la CIA—, Los guerreros de Buda, cuyo autor es Mikel Dunshun, cuenta cómo la institución llevó a cientos de tibetanos a Estados Unidos, condujo la rebelión, la equipó, envió paracaídas con armamentos, los formó en la utilización de los mismos, a la vez que se movían a caballo, como lo hacían los guerrilleros árabes. El prólogo de la obra fue redactado por el Dalai-Lama, quien expresa: "Aunque tenga el profundo sentimiento de que la lucha de los tibetanos sólo podrá triunfar por un enfoque a largo plazo utilizando medios pacíficos, siempre he admirado a estos combatientes de la libertad por su valor y su determinación inquebrantables".
El Dalai-Lama, condecorado con la Medalla de Oro del Congreso de Estados Unidos, alabó a George W. Bush por sus esfuerzos en favor de la libertad, la democracia y los derechos humanos.
La guerra en Afganistán fue calificada por el Dalai-Lama como "una liberación", la guerra de Corea como "semiliberación" y la de Viet Nam como "un fracaso".
Hice apretada síntesis de datos tomados por Internet, del sitio Rebelión especialmente. No incluí, por razones de espacio y tiempo, las páginas de cada libro donde aparecen con precisión las palabras textuales utilizadas.
Hay personas que padecen de chino-fobia, un hábito bastante generalizado en muchos occidentales, acostumbrados, por educación y cultura diferentes, a mirar con desprecio lo que viene de China.
Era yo niño prácticamente, cuando ya se hablaba del "peligro amarillo". La revolución china parecía entonces un imposible; las causas verdaderas del espíritu antichino eran en el fondo racistas.
¿Por qué tanto se empeña el imperialismo en someter a China, de forma directa o indirecta, a un desgaste internacional?
Antaño, es decir, hace 50 años, para negarle las prerrogativas heroicamente ganadas como miembro pleno del Consejo de Seguridad; después, con motivo de los errores que condujeron a las protestas de Tiananmen, donde se endiosaba a la Estatua de la Libertad, símbolo de un imperio que es hoy la negación de todas las libertades.
La legislación de la República Popular China se esmeró en la proclamación y aplicación del respeto al derecho y a la cultura de 55 minorías étnicas.
La República Popular China, a la vez, es sumamente sensible a todo lo que se relaciona con la integridad de su territorio.
La campaña orquestada contra China es como un toque de clarín llamando a degüello para deslucir el merecido éxito del país y su pueblo como anfitriones de los próximos Juegos Olímpicos.
El Gobierno de Cuba emitió una declaración categórica de apoyo a China respecto a la campaña contra ella vinculada al Tíbet. Fue correcta esa posición. China respeta el derecho de los ciudadanos a creer o no creer. Hay, en ese país, grupos de creyentes musulmanes, cristianos católicos y no católicos y de otras creencias, y decenas de minorías étnicas, cuyos derechos están garantizados en su Constitución.
En nuestro Partido Comunista, la religión no es obstáculo para ser militante.
Respeto el derecho a creer del Dalai-Lama, pero no estoy obligado a creer en el Dalai-Lama.
Tengo muchas razones para creer en la victoria china.
Fidel Castro Ruz
Marzo 31 de 2008
5 y 15 p.m.
Esta acción causó la protesta de miles de estudiantes que se congregaron en la Plaza Tiananmen el 4 de mayo de 1919. Allí se inició el primer movimiento nacionalista que triunfó en China. Se denominó "4 de Mayo". La pequeña burguesía y la burguesía nacional lo compartían con los obreros y los campesinos.
La corriente nacionalista había surgido a fines del siglo XIX y principios del XX, y se consolidó con la fundación del Kuomintang, es decir, Partido Nacional del Pueblo, encabezado por el doctor Sun Yat-sen, intelectual y revolucionario progresista que estaba muy influido por la Revolución Socialista de Octubre, con la cual reforzó sus relaciones.
El Partido Comunista de China se funda en un congreso que tuvo lugar entre el 23 de julio y 5 de agosto de 1921. Lenin envió representantes de la Internacional a ese congreso.
El movimiento comunista se dedicó a reunificar China. Entre los fundadores se encontraba el joven Mao Zedong. En los años 1923 y 1924 se conforma el Frente Único Antiimperialista entre el PCCh y el Kuomintang.
En marzo de 1925 muere Sun Yat-sen y Chiang Kai-shek toma el mando, dedicándose a controlar bajo su rígida jefatura el sur de China, en particular la zona de Shanghai.
Chiang no simpatizaba con la doctrina comunista, y en 1927 inició un proceso represivo en gran escala contra los comunistas en las unidades del Ejército Nacional Revolucionario, sindicatos y otras áreas sociales del país, especialmente en Shanghai. También reprimió fuertemente a la izquierda dentro del Kuomintang.
Después de 5 meses de ocupación militar de Manchuria, Japón estableció en 1932 el estado del Manchukuo, lo que constituía una gran amenaza para China. Chiang Kai-shek lanzó cinco campañas de cerco y aniquilamiento contra los comunistas, que se hicieron fuertes en las bases constituidas al sur del país.
Con los que lograron escapar de la traición de Chiang Kai-shek en 1927, Mao Zedong dirigió en el área montañosa de las provincias de Jiangsu y Fujian el establecimiento, en un amplio territorio, del centro de resistencia armada con un fuerte núcleo de comunistas consecuentes y bien organizados, que se calificó de República Soviética de China.
Enfrentados a las fuerzas nacionalistas muy superiores de Chiang Kai-shek, alrededor de 100 mil combatientes chinos, bajo la dirección de Mao, inician en 1934 la Gran Marcha hacia el noroeste, bordeando el centro, un recorrido de más de 6 mil kilómetros, luchando constantemente a lo largo de la ruta durante más de un año, lo que constituyó una hazaña sin precedentes y convirtió a Mao en el líder indiscutible del Partido y de la Revolución en China. La aplicación de las ideas de Marx y Lenin a las circunstancias políticas, económicas, naturales, geográficas, sociales y culturales de China, lo consagraron como genial estratega político y militar de la liberación de un país cuyo peso en el mundo actual no puede ser subestimado.
La segunda guerra chino japonesa se inicia el 7 de julio de 1937. Los japoneses provocaron deliberadamente el incidente que desató la contienda. Un soldado nipón desaparece cuando su ejército realizaba una parada militar en el puente Marco Polo, sobre un río situado a unos 16 kilómetros del oeste de Beijing. Culpan al ejército chino, situado al otro lado del río, de haber secuestrado al soldado, y se provoca un combate de varias horas. Este aparece de nuevo, casi de inmediato. Era falsa la denuncia, pero el comandante japonés ya había ordenado atacar. Tokio exige condiciones inaceptables para China, presentadas con la habitual arrogancia, y ordena el envío de tres divisiones equipadas con sus mejores armas. En pocas semanas, el Ejército japonés controló el pasillo este oeste desde el Golfo de Chihli —hoy Bo Hai— hasta Beijing.
De Beijing se dirige hasta Nanjing, sede del gobierno de Chiang Kai-shek. Llevaron a cabo una de las campañas terroristas más horrendas de las guerras modernas. La ciudad fue arrasada, igual que otras similares; decenas de miles de mujeres fueron violadas y cientos de miles de personas asesinadas brutalmente.
El Partido Comunista de China había priorizado la lucha por la unidad nacional frente al plan japonés, cuyo objetivo era apoderarse del enorme país con sus recursos naturales y someter a más de 500 millones de chinos a despiadada servidumbre. Japón buscaba espacio vital. Su conducta fue una mezcla de capitalismo con racismo: era la versión japonesa del fascismo.
El Frente Unido Antijaponés estaba ya vigente ese propio año 1937. Los nacionalistas estaban también conscientes del peligro. Japón ocupó la mayoría de las ciudades costeras. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, las bajas chinas sumarían millones.
Durante la épica contienda, los comunistas intensificaron su lucha contra los invasores, ocasionándoles sensibles daños.
Estados Unidos prestó ayuda a los comunistas y a los nacionalistas. Como veía que su entrada en la guerra era inminente, solicitó al gobierno chino autorización para enviar una escuadrilla de voluntarios. Se creó así la unidad aérea de los Tigres Voladores. Roosevelt envió al capitán Lee Chenault, que estaba retirado y en el desempeño de su tarea este expresaba su admiración por la disciplina, las tácticas y la eficacia de los combatientes comunistas.
Después del ataque a Pearl Harbor, en diciembre de 1941, Estados Unidos entró en la guerra. Sin embargo, en ningún momento Japón pudo mover sus tropas élites de China, que al final de la contienda sumaban un millón de soldados.
Chiang Kai-shek, convertido por la administración Truman —que en un acto de terror usó las armas nucleares sobre la población civil de Japón— en el hombre fuerte de Estados Unidos, reanuda la guerra civil anticomunista, pero sus desmoralizadas tropas no podían resistir la ola incontenible del Ejército Popular Chino.
Cuando terminó esa guerra, en octubre de 1949, los del Kuomintang, apoyados por Estados Unidos, escaparon hacia Taiwán, donde establecieron un gobierno anticomunista con pleno respaldo yanqui. Chiang Kai-shek utilizó la Flota de Estados Unidos en su viaje hacia Taiwán.
¿Es acaso China un oscuro rincón del mundo?
Antes de que se edificara Troya y circularan por las ciudades-estado de Grecia la Ilíada y la Odisea, creaciones sin duda maravillosas de la inteligencia humana, ya en las amplias márgenes del Río Amarillo se desarrollaba una civilización que abarcaba millones de personas.
La cultura china tiene sus raíces en la dinastía Zhou, 2,000 años antes de Cristo. Su escritura peculiar se basa en varios miles de signos gráficos, que representan por lo general palabras o morfemas del idioma, término de la lingüística moderna poco conocido por el público no familiarizado con el tema. Todos estamos lejos de comprender la misteriosa magia de esa lengua, cuyo aprendizaje desarrolla la inteligencia natural de los niños chinos.
Muchos productos que surgieron de China, como la pólvora, la brújula y otros, eran desconocidos por completo en el Viejo Continente. Si los vientos soplaran en sentido inverso de la ruta seguida por Colón, tal vez los chinos habrían descubierto a Europa.
Desde el año 2000, en Taiwán estaba gobernando un partido cuya política neoliberal y proimperialista era peor todavía que la tradicional del Kuomintang, partidario decidido de quebrar el principio de una sola China, históricamente proclamado por el Partido Comunista de China. Este espinoso asunto podía desatar una guerra de imprevisibles consecuencias, como moderna espada de Damocles sobre las cabezas de más de 1,300 millones de chinos.
La elección el pasado 23 de marzo del candidato del antiguo partido que fue la base política de Chiang Kai-shek constituyó sin duda, en los hechos, una victoria política y moral de China. Aleja del poder en Taiwán a un partido que, habiendo gobernado durante casi ocho años, estaba a punto de dar nuevos y funestos pasos.
Según informan las agencias, fue aplastante su derrota, al obtener solo 4,4 millones de votos de los 17,3 millones de electores con derecho a votar.
El nuevo Presidente tomará posesión el 20 de mayo. "Firmaremos un Tratado de Paz con China", declaró.
Los cables informan que "Ma Ying-jeou es partidario de la creación de un Mercado Común con China, principal socio comercial de la isla".
La República Popular China se muestra digna y cautelosa sobre el espinoso asunto. El portavoz de la Oficina de Taiwán en el Consejo Estatal de Pekín declaró que la victoria de Ma Ying-jeou prueba que "la independencia no es popular entre los taiwaneses".
En este lacónico mensaje se dice mucho.
En obras elaboradas por prestigiosos investigadores de Estados Unidos, se divulgó lo ocurrido en el territorio chino del Tíbet.
El libro La guerra secreta de la CIA en el Tíbet, de Kenneth Conboy —University Press, de Kansas—, se describe la sucia entraña de la conspiración. William Leary lo define como "un estudio excelente e impresionante sobre una de las operaciones secretas de la CIA más importantes durante la guerra fría".
En el curso de dos siglos, ni un solo país en el mundo había reconocido el Tíbet como nación independiente. Lo consideraban parte integrante de China. En 1950 India lo conceptuaba de esa forma, después del triunfo de la revolución comunista. Inglaterra adoptó la misma conducta. Estados Unidos hasta la Segunda Guerra Mundial lo consideraba parte de China, e incluso presionaba a Inglaterra en ese sentido. Tras la guerra, en cambio, lo vieron como un baluarte religioso contra el comunismo.
Cuando la República Popular China aplicó la reforma agraria en los territorios tibetanos, su élite social no aceptó que sus propiedades e intereses fuesen afectados. Esto condujo a un levantamiento armado en 1959. La rebelión armada en el Tíbet —a diferencia de la de Guatemala, Cuba y otros países, donde actuaron con apremio— fue preparada durante años por los servicios secretos de Estados Unidos, según consta en las investigaciones mencionadas anteriormente.
Otro libro —que es apologético en este caso de la CIA—, Los guerreros de Buda, cuyo autor es Mikel Dunshun, cuenta cómo la institución llevó a cientos de tibetanos a Estados Unidos, condujo la rebelión, la equipó, envió paracaídas con armamentos, los formó en la utilización de los mismos, a la vez que se movían a caballo, como lo hacían los guerrilleros árabes. El prólogo de la obra fue redactado por el Dalai-Lama, quien expresa: "Aunque tenga el profundo sentimiento de que la lucha de los tibetanos sólo podrá triunfar por un enfoque a largo plazo utilizando medios pacíficos, siempre he admirado a estos combatientes de la libertad por su valor y su determinación inquebrantables".
El Dalai-Lama, condecorado con la Medalla de Oro del Congreso de Estados Unidos, alabó a George W. Bush por sus esfuerzos en favor de la libertad, la democracia y los derechos humanos.
La guerra en Afganistán fue calificada por el Dalai-Lama como "una liberación", la guerra de Corea como "semiliberación" y la de Viet Nam como "un fracaso".
Hice apretada síntesis de datos tomados por Internet, del sitio Rebelión especialmente. No incluí, por razones de espacio y tiempo, las páginas de cada libro donde aparecen con precisión las palabras textuales utilizadas.
Hay personas que padecen de chino-fobia, un hábito bastante generalizado en muchos occidentales, acostumbrados, por educación y cultura diferentes, a mirar con desprecio lo que viene de China.
Era yo niño prácticamente, cuando ya se hablaba del "peligro amarillo". La revolución china parecía entonces un imposible; las causas verdaderas del espíritu antichino eran en el fondo racistas.
¿Por qué tanto se empeña el imperialismo en someter a China, de forma directa o indirecta, a un desgaste internacional?
Antaño, es decir, hace 50 años, para negarle las prerrogativas heroicamente ganadas como miembro pleno del Consejo de Seguridad; después, con motivo de los errores que condujeron a las protestas de Tiananmen, donde se endiosaba a la Estatua de la Libertad, símbolo de un imperio que es hoy la negación de todas las libertades.
La legislación de la República Popular China se esmeró en la proclamación y aplicación del respeto al derecho y a la cultura de 55 minorías étnicas.
La República Popular China, a la vez, es sumamente sensible a todo lo que se relaciona con la integridad de su territorio.
La campaña orquestada contra China es como un toque de clarín llamando a degüello para deslucir el merecido éxito del país y su pueblo como anfitriones de los próximos Juegos Olímpicos.
El Gobierno de Cuba emitió una declaración categórica de apoyo a China respecto a la campaña contra ella vinculada al Tíbet. Fue correcta esa posición. China respeta el derecho de los ciudadanos a creer o no creer. Hay, en ese país, grupos de creyentes musulmanes, cristianos católicos y no católicos y de otras creencias, y decenas de minorías étnicas, cuyos derechos están garantizados en su Constitución.
En nuestro Partido Comunista, la religión no es obstáculo para ser militante.
Respeto el derecho a creer del Dalai-Lama, pero no estoy obligado a creer en el Dalai-Lama.
Tengo muchas razones para creer en la victoria china.
Fidel Castro Ruz
Marzo 31 de 2008
5 y 15 p.m.
lunes, 31 de marzo de 2008
La victoria china (parte I)
Sin algunos conocimientos históricos elementales no se comprendería el tema que abordo.
En Europa habían oído hablar de China. Marco Polo, en el otoño de 1298, contó cosas maravillosas del singular país al que llamó Catay. Colón, navegante inteligente y audaz, estaba informado de los conocimientos que poseían los griegos sobre la redondez de la Tierra. Sus propias observaciones lo hacían coincidir con aquellas teorías. Ideó el plan de llegar al Lejano Oriente navegando hacia el oeste desde Europa. Calculó con excesivo optimismo la distancia, varias veces mayor. Sin imaginarlo, se le atraviesa en su ruta, entre el Océano Atlántico y el Pacífico, este continente. Magallanes realizaría el viaje concebido por él, aunque murió antes de llegar a Europa. Con el valor de las especias recogidas se pudo pagar la expedición iniciada con varias embarcaciones, de las cuales sólo una regresó, como preámbulo de futuras colosales ganancias.
Desde entonces, el mundo comenzó a cambiar con pasos acelerados. Viejas formas de explotación volvieron a repetirse, desde la esclavitud hasta la servidumbre feudal; antiguas y nuevas creencias religiosas se extendieron por el planeta.
De esa fusión de culturas y hechos, acompañada por los avances de la técnica y los descubrimientos de la ciencia, nació el mundo actual, que no podría comprenderse sin un mínimo de antecedentes reales.
El comercio internacional, con sus ventajas y sus inconvenientes, se imponía por las potencias coloniales, como España, Inglaterra y otras naciones europeas. Estas, especialmente Inglaterra, pronto comenzaron a dominar el suroeste, sur y sureste de Asia, así como Indonesia, Australia y Nueva Zelandia, extendiendo su dominio por la fuerza en todas partes. A los colonizadores les faltaba someter al gigantesco país chino, de milenaria cultura y fabulosos recursos naturales y humanos.
El comercio directo entre Europa y China se inició en el Siglo XVI, después que los portugueses establecieron el enclave comercial de Goa en India y el de Macao al sur de China.
El dominio español de Filipinas facilitó el intercambio acelerado con el gran país asiático. La dinastía Qin, que gobernaba China, intentó limitar todo lo posible este tipo de operación comercial no favorable con el exterior. Lo permitieron solo por el puerto de Cantón, ahora Guangzhou. Gran Bretaña y España tenían grandes déficits por la baja demanda del enorme país asiático, relacionados con mercancías inglesas producidas en la metrópoli, o productos españoles procedentes del Nuevo Mundo no esenciales para China. Ambas habían comenzado a venderle opio.
El comercio del opio en gran escala era dominado inicialmente por los holandeses desde Jakarta, Indonesia. Los ingleses observaron las ganancias que se aproximaban al 400 por ciento. Sus exportaciones de opio, que en 1730 fueron de 15 toneladas, se elevaron a 75 en 1773, embarcado en cajas de 70 kilogramos cada una; con él compraban porcelana, seda, condimentos y té chino. El opio y no el oro era la moneda de Europa para adquirir las mercancías chinas.
En la primavera de 1830, ante el de-senfrenado abuso del comercio de opio en China, el emperador Daoguang ordenó a Lin Hse Tsu, funcionario imperial, combatir la plaga, y este ordenó la destrucción de 20 mil cajas de opio. Lin Hse Tsu envió carta a la Reina Victoria pidiéndole respeto a las normas internacionales y que no permitiera el comercio con drogas tóxicas.
Las Guerras del Opio fueron la respuesta inglesa. La primera de ellas duró tres años, de 1839 a 1842. La segunda, a la que se sumó Francia, cuatro años, de 1856 a 1860. También se les conoce como las Guerras Anglo-chinas.
El Reino Unido obligó a China a firmar tratados desiguales, por medio de los cuales se comprometía a abrir varios puertos al comercio exterior y a entregarle Hong Kong. Varios países, siguiendo el ejemplo inglés, impusieron términos desiguales de intercambio.
Semejante humillación contribuyó a la rebelión Taiping de 1850 a 1864, la rebelión Bóxer de 1899 a 1901 y, por último, a la caída de la dinastía Qin en 1911, que por diversas causas —entre ellas la debilidad frente a las potencias extranjeras— se había vuelto sumamente impopular en China.
¿Qué ocurrió con Japón?
Este país, de antigua cultura y muy laborioso, como otros de la región, se resistía a la "civilización occidental" y durante más de 200 años —entre otras causas por su caos en la administración interna— se había mantenido herméticamente cerrado al comercio exterior.
En el año 1854, después de un viaje exploratorio anterior con cuatro cañoneras, una fuerza naval de Estados Unidos al mando del Comodoro Matthew Perry, amenazando con bombardear a la población japonesa —indefensa frente a la moderna tecnología de aquellos buques—, obligó a los shogunes a firmar, en nombre del Emperador, el Tratado de Kanagawa, el 31 de marzo de 1854. Así se inició en Japón el injerto con el comercio capitalista y la tecnología occidentales. Desconocían entonces los europeos la capacidad de los japoneses para de-senvolverse en aquel campo.
Tras los yanquis, llegaron los representantes del imperio ruso desde el Extremo Oriente, temiendo que Estados Unidos, a quienes vendieron después Alaska el 18 de octubre de 1867, se les adelantaran en el intercambio comercial con Japón. Gran Bretaña y las demás naciones colonizadoras europeas arribaron rápido a ese país con los mismos fines.
Durante la intervención de Estados Unidos en el año 1862, Perry ocupó varias partes de México. El país perdió al final de la guerra más del 50 por ciento de su territorio, precisamente las áreas donde se acumulaban las mayores reservas de petróleo y gas, aunque entonces el oro y el territorio donde expandirse, y no el combustible, eran el objetivo principal de los conquistadores.
La primera guerra chino-japonesa fue declarada oficialmente el 1º de agosto de 1894. Japón entonces deseaba apoderarse de Corea, un Estado tributario y subordinado a China. Con armamento y técnica más desarrollados, derrotó a las fuerzas chinas en varias batallas próximas a las ciudades de Seúl y Pyongyang. Posteriores victorias militares le abrieron el camino hacia territorio chino.
En el mes de noviembre de ese año, tomaron Port Arthur, actual Lüshun. En la desembocadura del río Yalu y en la base naval de Weihaiwei, sorprendida por un ataque terrestre desde la península de Liaodong, la artillería pesada japonesa destruyó la flota del país agredido.
La dinastía tuvo que pedir la paz. El Tratado de Shimonoseki, que puso fin a la guerra, fue firmado en abril de 1895. Se obligaba a China a ceder Taiwán, la península de Liaodong y el archipiélago de las Islas Pescadores a Japón "a perpetuidad"; pagar además una indemnización de guerra de 200 millones de taeles de plata y abrir cuatro puertos al exterior. Rusia, Francia y Alemania, defendiendo sus propios intereses, obligaron a Japón a devolver la Península de Liaodong, pagando en cambio otros 30 millones de taeles de plata.
Antes de mencionar la segunda guerra chino japonesa, debo incluir otro episodio bélico de doble trascendencia histórica que tuvo lugar entre 1904 y 1905 y no puede omitirse.
Después de su inserción en la civilización armada y las guerras por el reparto del mundo impuestas por Occidente, Japón, que ya había librado la primera guerra contra China antes señalada, desarrolló su poderío naval lo suficiente como para asestar tan duro golpe al imperio ruso, que estuvo a punto de provocar prematuramente la revolución programada por Lenin al crear en Minsk, diez años antes, el Partido que posteriormente desataría la Revolución de Octubre.
El 10 de agosto de 1904, sin previo aviso, Japón atacó y destruyó en Shandong la Flota Rusa del Pacífico. El zar Nicolás II de Rusia, exaltado por el ataque, ordenó movilizar y zarpar, rumbo al Extremo Oriente, la Flota del Báltico. Convoyes de buques carboneros fueron contratados para llevar a tiempo los cargamentos que necesitaba la Flota mientras navegaba hacia su lejano destino. Una de las operaciones de traspaso de carbón se tuvo que realizar en alta mar por presiones diplomáticas.
Los rusos, al entrar en el sur de China, se dirigieron al puerto de Vladivostok, único disponible para las operaciones de la Flota. Para llegar a ese punto había tres rutas: la de Tsushima, su mejor variante; las otras dos requerían navegar al este de Japón, e incrementaban los riesgos y el enorme desgaste de sus naves y tripulantes. Lo mismo pensó el almirante japonés: para esa variante preparó su plan y situó sus barcos de modo que la Flota japonesa, al dar la vuelta en "U", todas sus naves, en su mayoría cruceros, pasarían a distancia aproximada de 6 mil metros de los buques adversarios, con gran número de acorazados, que estarían al alcance de los cruceros japoneses, dotados de personal rigurosamente entrenado en el empleo de sus cañones. Como consecuencia de la larga ruta, los acorazados rusos navegaban a sólo 8 nudos frente a los 16 de las naves japonesas.
La acción militar se conoce con el nombre de Batalla de Tsushima. Tuvo lugar los días 27 y 28 de mayo de 1905.
Participaron, por el imperio ruso, 11 acorazados y 8 cruceros.
Jefe de la Flota: Almirante Zinovy Rozhdestvensky.
Bajas: 4 380 muertos, 5 917 heridos, 21 barcos hundidos, 7 capturados y 6 inutilizados.
El jefe de la Flota Rusa fue herido por un fragmento de proyectil que le golpeó el cráneo.
Por el imperio japonés participaron: 4 acorazados y 27 cruceros.
Jefe de la Flota: Almirante Heichachiro Togo.
Bajas: 117 muertos, 583 heridos y 3 torpederos hundidos.
La Flota del Báltico fue destruida. Napoleón la habría calificado de Austerlitz en el mar. Cualquiera puede imaginarse cuán profunda herida causó el dramático hecho en el tradicional orgullo y patriotismo rusos.
Después de la batalla, Japón pasó a ser una temida potencia naval, rivalizando con Gran Bretaña y Alemania y compitiendo con Estados Unidos.
Japón reivindicó el concepto del acorazado como arma principal en los años venideros. Se enfrascaron en la tarea de potenciar la Armada Imperial japonesa. Solicitaron y pagaron a un astillero británico la construcción de un crucero especial, con la intención de reproducirlos después en astilleros japoneses. Más tarde fabricaron acorazados que superaban a sus contemporáneos en blindaje y poder.
No había sobre la Tierra ninguna otra nación que igualase a la ingeniería naval japonesa de los años 1930 en diseño de buques de guerra.
Eso explica la acción temeraria con que un día atacaron a su maestro y rival, Estados Unidos, que a través del Comodoro Perry los inició en el camino de la guerra.
Proseguiré mañana.
Fidel Castro Ruz
30 de marzo de 2008
7 y 35 p.m.
En Europa habían oído hablar de China. Marco Polo, en el otoño de 1298, contó cosas maravillosas del singular país al que llamó Catay. Colón, navegante inteligente y audaz, estaba informado de los conocimientos que poseían los griegos sobre la redondez de la Tierra. Sus propias observaciones lo hacían coincidir con aquellas teorías. Ideó el plan de llegar al Lejano Oriente navegando hacia el oeste desde Europa. Calculó con excesivo optimismo la distancia, varias veces mayor. Sin imaginarlo, se le atraviesa en su ruta, entre el Océano Atlántico y el Pacífico, este continente. Magallanes realizaría el viaje concebido por él, aunque murió antes de llegar a Europa. Con el valor de las especias recogidas se pudo pagar la expedición iniciada con varias embarcaciones, de las cuales sólo una regresó, como preámbulo de futuras colosales ganancias.
Desde entonces, el mundo comenzó a cambiar con pasos acelerados. Viejas formas de explotación volvieron a repetirse, desde la esclavitud hasta la servidumbre feudal; antiguas y nuevas creencias religiosas se extendieron por el planeta.
De esa fusión de culturas y hechos, acompañada por los avances de la técnica y los descubrimientos de la ciencia, nació el mundo actual, que no podría comprenderse sin un mínimo de antecedentes reales.
El comercio internacional, con sus ventajas y sus inconvenientes, se imponía por las potencias coloniales, como España, Inglaterra y otras naciones europeas. Estas, especialmente Inglaterra, pronto comenzaron a dominar el suroeste, sur y sureste de Asia, así como Indonesia, Australia y Nueva Zelandia, extendiendo su dominio por la fuerza en todas partes. A los colonizadores les faltaba someter al gigantesco país chino, de milenaria cultura y fabulosos recursos naturales y humanos.
El comercio directo entre Europa y China se inició en el Siglo XVI, después que los portugueses establecieron el enclave comercial de Goa en India y el de Macao al sur de China.
El dominio español de Filipinas facilitó el intercambio acelerado con el gran país asiático. La dinastía Qin, que gobernaba China, intentó limitar todo lo posible este tipo de operación comercial no favorable con el exterior. Lo permitieron solo por el puerto de Cantón, ahora Guangzhou. Gran Bretaña y España tenían grandes déficits por la baja demanda del enorme país asiático, relacionados con mercancías inglesas producidas en la metrópoli, o productos españoles procedentes del Nuevo Mundo no esenciales para China. Ambas habían comenzado a venderle opio.
El comercio del opio en gran escala era dominado inicialmente por los holandeses desde Jakarta, Indonesia. Los ingleses observaron las ganancias que se aproximaban al 400 por ciento. Sus exportaciones de opio, que en 1730 fueron de 15 toneladas, se elevaron a 75 en 1773, embarcado en cajas de 70 kilogramos cada una; con él compraban porcelana, seda, condimentos y té chino. El opio y no el oro era la moneda de Europa para adquirir las mercancías chinas.
En la primavera de 1830, ante el de-senfrenado abuso del comercio de opio en China, el emperador Daoguang ordenó a Lin Hse Tsu, funcionario imperial, combatir la plaga, y este ordenó la destrucción de 20 mil cajas de opio. Lin Hse Tsu envió carta a la Reina Victoria pidiéndole respeto a las normas internacionales y que no permitiera el comercio con drogas tóxicas.
Las Guerras del Opio fueron la respuesta inglesa. La primera de ellas duró tres años, de 1839 a 1842. La segunda, a la que se sumó Francia, cuatro años, de 1856 a 1860. También se les conoce como las Guerras Anglo-chinas.
El Reino Unido obligó a China a firmar tratados desiguales, por medio de los cuales se comprometía a abrir varios puertos al comercio exterior y a entregarle Hong Kong. Varios países, siguiendo el ejemplo inglés, impusieron términos desiguales de intercambio.
Semejante humillación contribuyó a la rebelión Taiping de 1850 a 1864, la rebelión Bóxer de 1899 a 1901 y, por último, a la caída de la dinastía Qin en 1911, que por diversas causas —entre ellas la debilidad frente a las potencias extranjeras— se había vuelto sumamente impopular en China.
¿Qué ocurrió con Japón?
Este país, de antigua cultura y muy laborioso, como otros de la región, se resistía a la "civilización occidental" y durante más de 200 años —entre otras causas por su caos en la administración interna— se había mantenido herméticamente cerrado al comercio exterior.
En el año 1854, después de un viaje exploratorio anterior con cuatro cañoneras, una fuerza naval de Estados Unidos al mando del Comodoro Matthew Perry, amenazando con bombardear a la población japonesa —indefensa frente a la moderna tecnología de aquellos buques—, obligó a los shogunes a firmar, en nombre del Emperador, el Tratado de Kanagawa, el 31 de marzo de 1854. Así se inició en Japón el injerto con el comercio capitalista y la tecnología occidentales. Desconocían entonces los europeos la capacidad de los japoneses para de-senvolverse en aquel campo.
Tras los yanquis, llegaron los representantes del imperio ruso desde el Extremo Oriente, temiendo que Estados Unidos, a quienes vendieron después Alaska el 18 de octubre de 1867, se les adelantaran en el intercambio comercial con Japón. Gran Bretaña y las demás naciones colonizadoras europeas arribaron rápido a ese país con los mismos fines.
Durante la intervención de Estados Unidos en el año 1862, Perry ocupó varias partes de México. El país perdió al final de la guerra más del 50 por ciento de su territorio, precisamente las áreas donde se acumulaban las mayores reservas de petróleo y gas, aunque entonces el oro y el territorio donde expandirse, y no el combustible, eran el objetivo principal de los conquistadores.
La primera guerra chino-japonesa fue declarada oficialmente el 1º de agosto de 1894. Japón entonces deseaba apoderarse de Corea, un Estado tributario y subordinado a China. Con armamento y técnica más desarrollados, derrotó a las fuerzas chinas en varias batallas próximas a las ciudades de Seúl y Pyongyang. Posteriores victorias militares le abrieron el camino hacia territorio chino.
En el mes de noviembre de ese año, tomaron Port Arthur, actual Lüshun. En la desembocadura del río Yalu y en la base naval de Weihaiwei, sorprendida por un ataque terrestre desde la península de Liaodong, la artillería pesada japonesa destruyó la flota del país agredido.
La dinastía tuvo que pedir la paz. El Tratado de Shimonoseki, que puso fin a la guerra, fue firmado en abril de 1895. Se obligaba a China a ceder Taiwán, la península de Liaodong y el archipiélago de las Islas Pescadores a Japón "a perpetuidad"; pagar además una indemnización de guerra de 200 millones de taeles de plata y abrir cuatro puertos al exterior. Rusia, Francia y Alemania, defendiendo sus propios intereses, obligaron a Japón a devolver la Península de Liaodong, pagando en cambio otros 30 millones de taeles de plata.
Antes de mencionar la segunda guerra chino japonesa, debo incluir otro episodio bélico de doble trascendencia histórica que tuvo lugar entre 1904 y 1905 y no puede omitirse.
Después de su inserción en la civilización armada y las guerras por el reparto del mundo impuestas por Occidente, Japón, que ya había librado la primera guerra contra China antes señalada, desarrolló su poderío naval lo suficiente como para asestar tan duro golpe al imperio ruso, que estuvo a punto de provocar prematuramente la revolución programada por Lenin al crear en Minsk, diez años antes, el Partido que posteriormente desataría la Revolución de Octubre.
El 10 de agosto de 1904, sin previo aviso, Japón atacó y destruyó en Shandong la Flota Rusa del Pacífico. El zar Nicolás II de Rusia, exaltado por el ataque, ordenó movilizar y zarpar, rumbo al Extremo Oriente, la Flota del Báltico. Convoyes de buques carboneros fueron contratados para llevar a tiempo los cargamentos que necesitaba la Flota mientras navegaba hacia su lejano destino. Una de las operaciones de traspaso de carbón se tuvo que realizar en alta mar por presiones diplomáticas.
Los rusos, al entrar en el sur de China, se dirigieron al puerto de Vladivostok, único disponible para las operaciones de la Flota. Para llegar a ese punto había tres rutas: la de Tsushima, su mejor variante; las otras dos requerían navegar al este de Japón, e incrementaban los riesgos y el enorme desgaste de sus naves y tripulantes. Lo mismo pensó el almirante japonés: para esa variante preparó su plan y situó sus barcos de modo que la Flota japonesa, al dar la vuelta en "U", todas sus naves, en su mayoría cruceros, pasarían a distancia aproximada de 6 mil metros de los buques adversarios, con gran número de acorazados, que estarían al alcance de los cruceros japoneses, dotados de personal rigurosamente entrenado en el empleo de sus cañones. Como consecuencia de la larga ruta, los acorazados rusos navegaban a sólo 8 nudos frente a los 16 de las naves japonesas.
La acción militar se conoce con el nombre de Batalla de Tsushima. Tuvo lugar los días 27 y 28 de mayo de 1905.
Participaron, por el imperio ruso, 11 acorazados y 8 cruceros.
Jefe de la Flota: Almirante Zinovy Rozhdestvensky.
Bajas: 4 380 muertos, 5 917 heridos, 21 barcos hundidos, 7 capturados y 6 inutilizados.
El jefe de la Flota Rusa fue herido por un fragmento de proyectil que le golpeó el cráneo.
Por el imperio japonés participaron: 4 acorazados y 27 cruceros.
Jefe de la Flota: Almirante Heichachiro Togo.
Bajas: 117 muertos, 583 heridos y 3 torpederos hundidos.
La Flota del Báltico fue destruida. Napoleón la habría calificado de Austerlitz en el mar. Cualquiera puede imaginarse cuán profunda herida causó el dramático hecho en el tradicional orgullo y patriotismo rusos.
Después de la batalla, Japón pasó a ser una temida potencia naval, rivalizando con Gran Bretaña y Alemania y compitiendo con Estados Unidos.
Japón reivindicó el concepto del acorazado como arma principal en los años venideros. Se enfrascaron en la tarea de potenciar la Armada Imperial japonesa. Solicitaron y pagaron a un astillero británico la construcción de un crucero especial, con la intención de reproducirlos después en astilleros japoneses. Más tarde fabricaron acorazados que superaban a sus contemporáneos en blindaje y poder.
No había sobre la Tierra ninguna otra nación que igualase a la ingeniería naval japonesa de los años 1930 en diseño de buques de guerra.
Eso explica la acción temeraria con que un día atacaron a su maestro y rival, Estados Unidos, que a través del Comodoro Perry los inició en el camino de la guerra.
Proseguiré mañana.
Fidel Castro Ruz
30 de marzo de 2008
7 y 35 p.m.
miércoles, 19 de marzo de 2008
Recibe miembro del Comité Permanente del Buró Político del PCCh a Remírez de Estenoz
He Guoqiang, miembro del Comité Permanente del Buró Político del Partido Comunista de China (PCCh), recibió hoy a Fernando Remírez de Estenoz, miembro del Secretariado del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, señala PL.
La entrevista tuvo lugar en el Gran Palacio del Pueblo, y en ella también tomaron parte Wang Jiarui, jefe del Departamento Internacional del PCCh; el embajador de Cuba, Carlos M. Pereira; e Hilda Vasallo, jefa de sección en el Comité Central del PCC.
Remírez de Estenoz realiza desde ayer una visita de trabajo a Beijing, que se enmarca en los habituales intercambios informativos entre las dos organizaciones políticas.
He Guoqiang es, además, jefe de la Comisión Central de Inspección Disciplinaria, electo en el XVII Congreso del PCCh en octubre pasado.
Según trascendió, He Guoqiang ratificó durante la audiencia la amistad y los fuertes lazos que unen a los dos partidos y pueblos.
También agradeció el constante apoyo de Cuba a la nación asiática en temas internacionales y, en especial, a la causa de una sola China.
El dirigente resaltó, igualmente, la admiración del pueblo y Gobierno chinos por los esfuerzos desplegados de manera personal por Fidel y Raúl para profundizar los vínculos bilaterales.
En su periplo por Asia, el jefe del Departamento de Relaciones Internacionales del Comité Central del Partido también visitará Hanoi, cumplimentando una invitación del Partido Comunista de Vietnam, y la India, donde asistirá a los congresos de los dos partidos comunistas de ese país.
La entrevista tuvo lugar en el Gran Palacio del Pueblo, y en ella también tomaron parte Wang Jiarui, jefe del Departamento Internacional del PCCh; el embajador de Cuba, Carlos M. Pereira; e Hilda Vasallo, jefa de sección en el Comité Central del PCC.
Remírez de Estenoz realiza desde ayer una visita de trabajo a Beijing, que se enmarca en los habituales intercambios informativos entre las dos organizaciones políticas.
He Guoqiang es, además, jefe de la Comisión Central de Inspección Disciplinaria, electo en el XVII Congreso del PCCh en octubre pasado.
Según trascendió, He Guoqiang ratificó durante la audiencia la amistad y los fuertes lazos que unen a los dos partidos y pueblos.
También agradeció el constante apoyo de Cuba a la nación asiática en temas internacionales y, en especial, a la causa de una sola China.
El dirigente resaltó, igualmente, la admiración del pueblo y Gobierno chinos por los esfuerzos desplegados de manera personal por Fidel y Raúl para profundizar los vínculos bilaterales.
En su periplo por Asia, el jefe del Departamento de Relaciones Internacionales del Comité Central del Partido también visitará Hanoi, cumplimentando una invitación del Partido Comunista de Vietnam, y la India, donde asistirá a los congresos de los dos partidos comunistas de ese país.
martes, 18 de marzo de 2008
Graduados más de 200 estudiantes chinos
Alegría por el regreso a su tierra y expectativa por los venideros años universitarios signaron las miradas de más de 200 estudiantes chinos que se graduaron, luego de un año de intenso estudio, del segundo curso de la enseñanza del idioma Español, en el capitalino Palacio de las Convenciones.
Los profesores entregaron a los alumnos los certificados de graduados.
Los graduados, procedentes de la escuela Santiago Figueroa, continuarán estudios superiores en la Isla y una minoría retorna a su país para facilitar la comunicación del personal médico cubano en el Hospital Amistad Cuba China, de Xining. Con esta nueva graduación suman ya 396 titulados.
Oberto Sentín, viceministro de Educación, destacó la vocación por el estudio de los allí reunidos, plasmada en calificaciones de Bien y Excelente, una buena caligrafía, y el orden y limpieza en la construcción de nuevas frases. De ellos, 134 continuarán la licenciatura en Lengua Española, mientras 58 cursarán Medicina y Enfermería, especialidades que sirven de puente entre culturas y ayudan a lograr la armonía y el entendimiento en el convulso mundo actual, señaló.
El embajador de la República Popular China en Cuba, Zhao Rongxian, conversó con los egresados, les deseó éxitos en el camino que recién comienzan y los convocó a seguir preparándose por el fortalecimiento de la patria. De igual forma, agradeció al Partido y Gobierno cubanos, y al Ministerio de Educación por los esfuerzos realizados en la preparación del curso.
Li Ling y Wenliang Zhang, dos de las alumnas integrales, en nombre de los graduados reconocieron el quehacer de los profesores, que se convirtieron en sus padres y les ayudaron a romper las barreras de la inseguridad ante los nuevos contenidos de estudio y la nostalgia por su tierra y sus familias.
En la graduación estuvieron presentes además Rafael Núñez, miembro del Comité Central; Juan Vela Valdés, ministro de Educación Superior, y el general de brigada Moisés Sio Wong, presidente de la Asociación de Amistad Cuba China.
Los profesores entregaron a los alumnos los certificados de graduados.
Los graduados, procedentes de la escuela Santiago Figueroa, continuarán estudios superiores en la Isla y una minoría retorna a su país para facilitar la comunicación del personal médico cubano en el Hospital Amistad Cuba China, de Xining. Con esta nueva graduación suman ya 396 titulados.
Oberto Sentín, viceministro de Educación, destacó la vocación por el estudio de los allí reunidos, plasmada en calificaciones de Bien y Excelente, una buena caligrafía, y el orden y limpieza en la construcción de nuevas frases. De ellos, 134 continuarán la licenciatura en Lengua Española, mientras 58 cursarán Medicina y Enfermería, especialidades que sirven de puente entre culturas y ayudan a lograr la armonía y el entendimiento en el convulso mundo actual, señaló.
El embajador de la República Popular China en Cuba, Zhao Rongxian, conversó con los egresados, les deseó éxitos en el camino que recién comienzan y los convocó a seguir preparándose por el fortalecimiento de la patria. De igual forma, agradeció al Partido y Gobierno cubanos, y al Ministerio de Educación por los esfuerzos realizados en la preparación del curso.
Li Ling y Wenliang Zhang, dos de las alumnas integrales, en nombre de los graduados reconocieron el quehacer de los profesores, que se convirtieron en sus padres y les ayudaron a romper las barreras de la inseguridad ante los nuevos contenidos de estudio y la nostalgia por su tierra y sus familias.
En la graduación estuvieron presentes además Rafael Núñez, miembro del Comité Central; Juan Vela Valdés, ministro de Educación Superior, y el general de brigada Moisés Sio Wong, presidente de la Asociación de Amistad Cuba China.
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martes, 11 de marzo de 2008
Al pueblo de China
La edición en idioma chino de Cien Horas con Fidel encierra en sí misma un valioso tesoro que la distingue del resto en otros idiomas. Fidel ha escrito su prólogo en forma de mensaje al querido y hermano pueblo de China.
José Martí, nuestro Héroe Nacional, mientras se enfrentaba al dominio colonial español, hace casi 120 años en un libro dirigido a niños y adolescentes, habló de un emperador chino que al proclamar su victoria exclamó: "¡Cuando no hay libertad en la tierra, todo el mundo debe salir a buscarla a caballo! La historia de Cuba es testigo de la firme convicción con que los chinos tenían arraigado el sentido de la libertad", expresa el líder de la Revolución cubana en parte de su mensaje.
Esta edición en el "rico idioma chino", como lo define el propio Fidel en el prólogo, es la número 15 del abarcador volumen en el que da respuesta a las preguntas del periodista francés Ignacio Ramonet.
Las anteriores han sido la primera y segunda ediciones españolas; la primera, segunda y tercera cubanas, y las primeras francesa, portuguesa, brasileña, italiana, turca, inglesa, norteamericana, danesa y gallega.
Se encuentran en preparación las primeras ediciones alemana, checa, coreana, una edición inglesa de bolsillo, otra edición cubana, pero en idioma inglés, y tres más en hindi, farsi y cingalés.
José Martí, nuestro Héroe Nacional, mientras se enfrentaba al dominio colonial español, hace casi 120 años en un libro dirigido a niños y adolescentes, habló de un emperador chino que al proclamar su victoria exclamó: "¡Cuando no hay libertad en la tierra, todo el mundo debe salir a buscarla a caballo! La historia de Cuba es testigo de la firme convicción con que los chinos tenían arraigado el sentido de la libertad", expresa el líder de la Revolución cubana en parte de su mensaje.
Esta edición en el "rico idioma chino", como lo define el propio Fidel en el prólogo, es la número 15 del abarcador volumen en el que da respuesta a las preguntas del periodista francés Ignacio Ramonet.
Las anteriores han sido la primera y segunda ediciones españolas; la primera, segunda y tercera cubanas, y las primeras francesa, portuguesa, brasileña, italiana, turca, inglesa, norteamericana, danesa y gallega.
Se encuentran en preparación las primeras ediciones alemana, checa, coreana, una edición inglesa de bolsillo, otra edición cubana, pero en idioma inglés, y tres más en hindi, farsi y cingalés.
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